El Presidente de Zimbabwe, Robert Mugabe, está dispuesto a formar Gobierno sin atender el reclamo de la oposición para que se acuerde un gabinete de unidad nacional entre todos los partidos representativos del país, como habían pactado.
En declaraciones publicadas por el diario oficialista "The Herald", Mugabe, que gobierna el país desde su independencia del Reino Unido en 1980, señala que "pronto designaremos un Gobierno". Agregó que el opositor Movimiento para el Cambio Democrático (MDC) "parece que no quiere formar parte de él".
Según Mugabe, su próximo Gobierno será de "administradores" pues considera que el que su actual gabinete fue "el peor de la historia" del país.
Por su parte, el MDC, que encabeza el líder opositor Morgan Tsvangirai, exige que prosigan las negociaciones para formar un Gobierno de unidad nacional, como acordaron el pasado 21 de julio en Harare con el partido de Mugabe, la Unión Nacional Africana de Zimbabwe-Frente Patriótico (ZANU-PF).
La ZANU-PF tiene mayoría absoluta en el Senado, que puede vetar las medidas aprobadas por la Cámara Baja del Parlamento zimbabwense, donde queda en minoría, con sólo 99 de los 210 escaños.
El MDC, que preside la Cámara Baja, donde tiene 100 escaños, considera que la convocatoria del Legislativo por parte de Mugabe, al que sus diputados abuchearon en el acto de apertura, supone una violación del acuerdo de entendimiento firmado el mes pasado para negociar un Gobierno de unidad.
Además, se oponen firmemente a que se forme un nuevo gabinete sin haber concluido la negociación, al tiempo que no reconoce legitimidad democrática a Mugabe para ocupar la Presidencia del país.
Las conversaciones para formar un Gobierno de unidad, en las que también participa la facción independiente del MDC, que lidera Arthur Mutambara y que cuenta con 10 escaños en la Cámara Baja, están paralizadas desde hace diez días.
Quedaron estancadas cuando Tsvangirai y Mugabe no llegaron a un acuerdo en Johannesburgo durante la Cumbre de la Comunidad para el Desarrollo de África Meridional (SADC) que terminó el pasado día 17.
Tsvangirai quiere ser Primer Ministro con poder ejecutivo y dejar la jefatura del Estado y las Fuerzas Armadas al Presidente Mugabe, pero éste se resiste y quiere compartir también el poder ejecutivo.
Mugabe fue derrotado por Tsvangirai en la primera vuelta de las presidenciales, celebrada el 29 de marzo, pero no obtuvo el 50% de los votos necesarios para ocupar la Jefatura del Estado en esa ronda.
Tsvangirai se retiró en la segunda vuelta debido a los ataques contra sus seguidores por parte de milicias leales a Mugabe, quien el 27 de junio, en solitario, obtuvo más del 80% de los votos.
La comunidad internacional no reconoció este resultado y la Unión Africana (UA) presionó a Mugabe para que estableciera conversaciones con vistas a un Gobierno de unidad.
Si Mugabe sigue adelante con la designación de un Gobierno sin la participación del MDC de Tsvangirai, la situación de Zimbabwe puede deteriorarse y se podrían agravar las sanciones impuestas al país por el Reino Unido, el conjunto de la Unión Europea y Estados Unidos.
Además de la crisis política, la situación económica de Zimbabwe es desesperante, con una grave escasez de alimentos, un desempleo del 80% y la tasa de inflación más alta del mundo, que es de al menos de 11 millones por ciento.
Mugabe impide, además, la actuación de las agencias y organizaciones de ayuda humanitaria en el país, lo que agravó la situación de buena parte de la población y llevó a muchos a dejar el país y trasladarse a otros vecinos, como Sudáfrica y Botswana.