"Yo soy el presidente. Todos tienen que aceptarlo si quieren el diálogo", expresó el viernes ante miles de seguidores, luego de su regreso de la Cumbre de la Unión Africana en Egipto.
Mugabe advirtió a los países vecinos que criticaron su reelección de abstenerse de interferir en los asuntos internos de Zimbabue.
Sin embargo, Nigeria se unió a la lista de países africanos que han expresado su descontento con la forma en que se llevó a cabo la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Zimbabwe.
Previamente a las declaraciones del canciller de Nigeria, Botswana indicó que no reconocerá la reelección del presidente zimbabuense y pidió a otros países que hicieran lo mismo.
La Unión Africana (UA) exhortó al partido oficialista, ZANU-PF, y al opositor, MDC, a iniciar un diálogo que promueva la estabilidad en Zimbabwe, sacudido por un proceso electoral que terminó con Mugabe como único candidato en las urnas, tras el boicot del líder de la oposición, Morgan Tsvangirai.
Pero el portavoz de Mugabe, George Charamba, rechazó cualquier posibilidad de que su país pudiera seguir la senda de Kenia, donde gobierno y oposición se repartieron los puestos de presidente y primer ministro para terminar con los conflictos internos de esa nación.
"Tenemos nuestra propia historia de como dialogar y resolver crisis políticas a la manera de Zimbabwe", dijo Charamba a la prensa.
Por su parte, el secretario general del MDC, Tendai Biti, emitió un comunicado en el que negó la existencia de conversaciones entre los dos partidos y consideró que la segunda vuelta del 27 de junio "exterminó total y completamente cualquier perspectiva de un acuerdo negociado".
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