Zimbabwe celebrará la
segunda vuelta de las elecciones presidenciales, que enfrenta al Presidente, Robert Mugabe, con el líder del
opositor Movimiento para el Cambio Democrático (MDC), Morgan Tsvangirai, el 27 de junio, según anunció la gaceta gubernamental.
"La Comisión Electoral de Zimbabue (...), de acuerdo con el Ministro de Justicia y de Relaciones Parlamentarias, anunció que la votación para elegir a un presidente se organizará el viernes 27 de junio de 2008", según el boletín oficial.
La misma gaceta menciona declaraciones del actual mandatario, Mugabe, donde admitió ante la dirección de su partido que el resultado de la primera fue "desastroso".
La muy esperada segunda ronda de las presidenciales se produce después de la polémica primera vuelta del 29 de marzo, en los que resultó
victorioso Tsvangirai, de 56 años, pero no con el porcentaje suficiente para imponerse definitivamente (47,8%) y desplazar a Mugabe, en el poder desde hace casi 28 años, que quedó en segundo lugar, con el 43,2% de los sufragios.
Los zimbabwenses esperan que con esta segunda vuelta se supere la crisis política que vive el país desde finales de marzo. El MDC sostiene que el régimen de Mugabe retrasó la convocatoria de la segunda ronda para intensificar su
campaña de intimidación contra quienes votaron a favor de la oposición en la primera ronda. La oposición estuvo denunciando la persecución y actos violentos contra sus seguidores por parte de la policía. El partido Movimiento para el Cambio democrático denunció ataques en los que resultaron muertos 40 de sus partidarios, mientras centenares fueron heridos y más de 1.000 viviendas quemadas o destruidas.
Mientras que los partidarios de Mugabe afirman que los liderados por Tsvangirai buscan desestabilizar aún más al país, acosado por una inflación de 165.000% y un desempleo de 80%.
En los comicios parlamentarios que se celebraron simultáneamente a la primera vuelta de los presidenciales, el partido gobernante perdió la mayoría en la Asamblea y el MDC se quedó como la primera fuerza política en el poder legislativo.
Los países vecinos están preocupados que la inestabilidad que asola a Zimbabwe pueda extenderse más allá de sus fronteras.