La policía informó a Tsvangirai de la prohibición, supuestamente para su seguridad, cuando fue arrestado por segunda vez esta semana, mientras intentaba hacer campaña. Pero la medida parece reflejar una preocupación creciente del lado de Mugabe de que su estrategia de violencia, intimidación y apelaciones nacionalistas no serán suficientes para asegurar la victoria en la votación del 27 de junio, luego que Tsvangirai ganara la primera vuelta en marzo, pero no lograra obtener la mayoría absoluta.
El ministerio de Exteriores británico condenó la prohibición de la campaña: “Nada de lo que hemos visto desde la primera vuelta sugiere que Mugabe ha cambiado. Está tratando de robar la elección ahora exactamente como lo quiso hacer en la primera vuelta”.
La prohibición de las manifestaciones opositoras aparece un día después de que el gobierno prohibiera a las agencias de ayuda internacionales, incluida la ONU, trabajar en Zimbabwe mientras dure la campaña electoral.
EEUU describió las restricciones como una nueva evidencia de que Mugabe quiere controlar la distribución de alimentos para utilizarla como arma política para chantajear a los zimbabwenses para que lo voten.
Pero los trabajadores humanitarios dijeron que creían que también era un intento de evitar que fuesen testigos de los ataques en escalada apoyados por el gobierno contra el opositor Movimiento para el Cambio Democrático (MDC por sus siglas en inglés) y sus seguidores en las zonas rurales. El MDC afirma que más de 60 activistas suyos y simpatizantes han sido asesinados por milicias a favor de Mugabe o fuerzas de seguridad, y miles de ellos han sido severamente golpeados.
La ONU describió las nuevas restricciones como “escandalosas” y advirtió que los niños serán particularmente vulnerables a la reducción en las entregas de alimentos para alrededor de 4 millones de personas –un tercio de la población- que depende de la ayuda para sobrevivir. Unicef afirmó qeu alrededor de 180.000 niños estarán seriamente en riesgo por el cese de la nutrición y el cuidado médico.
Gran Bretaña describió las restricciones a las agencies de ayuda como un reflejo del “desprecio cruel por la vida humana” de Mugabe.