La Unión Africana (UA) llamó a Zimbabwe a formar un gobierno de unidad nacional. Tal fue la conclusión a la que arribó la cumbre de dos días del organismo, que estuvo atravesada por la problemática de la crisis política que desató la reelección de Robert Mugabe, en unas elecciones caracterizadas por la violencia y que fueron calificadas por los países occidentales como una "farsa".
A través de un comunicado final, hecho público al finalizar la XI Cumbre de jefes de Estado de la UA, que tuvo lugar en Egipto, en la localidad balnearia Sharm el Sheik con la participación de líderes de 53 países.
Efectivamente, la UA decidió "animar al presidente Robert Mugabe y al líder del partido MDC (Movimiento para el Cambio Democrático), Morgan Tsvangirai, a que hagan honor a su compromiso de iniciar el diálogo con vistas a promover la paz, la estabilidad y la reconciliación entre el pueblo de Zimbabwe". Sin embargo, tal resolución no estuvo cerca de una declaración más condenatoria, tal y como pedían algunos países africanos. Previo a la culminar la cumbre, Botswana, vecino de Zimbabwe, solicitó que Mugabe fuese excluido de la Unión Africana y de la organización regional surafricana SADC.
Según la posición de Botswana, la participación de Mugabe en las reuniones africanas "daría una legitimidad incondicional a un proceso que no puede ser considerado legítimo". En este sentido, afirmó que tanto el gobierno como la oposición deben ser considerados como iguales en cualquier proceso de mediación.
Raila Odinga, primer ministro keniano, también solicitó que el presidente zimbabwense, en el cargo por sexta vez tras el juramento del domingo pasado, a dos días de que se realizara la segunda vuelta boicoteada por la oposición, sea suspendido de la UA.
Desafío
Sin embargo, Robert Mugabe se mantiene en su postura desafiante. Fuentes que presenciaron su intervención ante los miembros de la UA aseguraron que el gobernante se mostró muy enfadado en su discurso, en el que señaló que no recibe "lecciones de democracia" de ningún país.
En la reunión con sus pares africanos, Mugabe debió pasar un mal trago luego que rechazaran apoyar las elecciones celebradas el viernes pasado. En dicha reunión, el zimbabwense pudo comprobar por él mismo cuán aislado se encuentra en su intento por seguir en el poder, tras 28 años de ejercer la primera magistratura en Zimbabwe.
La Unión Europea, por su parte, anunció que sólo aceptará un gobierno zimbabwense liderado por Morgan Tsvangirai, según confirmó hoy el ministro de Exteriores francés, Bernard Kouchner, después de que Francia asumiera la presidencia de la UE.
El líder opositor, por lo demás, quien se encontraba refugiado en la misión diplomática holandesa en Harare debido campaña de intimidación que lleva adelante el gobierno de Mugabe, regresó a su domicilio, según informó el gobierno de Holanda. La salida del líder de la oposición de suelo holandés podría significar un primer paso para entablar conversaciones con Mugabe.