Es la primera vez que se hacen simultáneamente los comicios en los tres niveles. Robert Mugabe, quien ha gobernado Zimbabwe desde su independencia en 1980, intenta ser nuevamente electo.
En la oposición al octogenario presidente se encuentran el líder del opositor Movimiento para el Cambio Democrático (MDC), Morgan Tsvangirai, de 52 años, y el candidato presidencial independiente y ex ministro de Finanzas, Simba Makoni, de 58 años.
Langton Towungana, el cuarto contendiente a la presidencia y al frente de un partido cristiano, es prácticamente desconocido.
Si bien la oposición, con Tsvangirai y Makoni, acusa a Mugabe de manipular los comicios para ganarlos, ya sea por las buenas o por las malas, el presidente zimbabwense asegura que superará limpiamente la prueba.
Medidas desesperadas
Mugabe habría llegado a intentar frustrar algunos actos políticos de sus opositores, según acusó ayer Tsvangirai, en un intento desesperado del presidente por asegurar su continuidad en el poder tras 28 ininterrumpidos de gobernar Zimbabwe.
El MDC también se quejó de que el Gobierno impidió el vuelo de un helicóptero que iba a ser utilizado por ese partido en los últimos días de la campaña electoral. El piloto fue arrestado sin muchas explicaciones.
Makoni, además, señaló que le impidieron publicar anuncios de campaña electoral en los medios de comunicación públicos, cuestión que se opone a los compromisos que el propio Mugabe asumió con los países vecinos para garantizar la limpieza de los comicios.
Ajeno a estas acusaciones, Mugabe llevó adelante una campaña electoral que se enfocó en dos postulados: echarle la culpa a los países occidentales por la crisis económica que atraviesa el país, la peor de su historia, y acusar a la oposición de responder a los deseos del Reino Unido y de Estados Unidos.
El gobierno de Harare sólo ha aceptado observadores internacionales de países u organizaciones amigas, lo que ha alentado los temores de la oposición y de las organizaciones sociales de que el gobernante Zanu-PF está preparado un fraude, tal y como ha denunciado en las últimas tres elecciones.
Temores de golpe
Tsvangirai rechazó la posibilidad de que haya un golpe militar en caso de que Mugabe no sea ratificado en las urnas.
"Lo que tenemos que destacar es que el proceso electoral ha sido descaradamente distorsionado en favor del partido gobernante", afirmó Tsvangirai, que aspira por segunda vez a la Presidencia.
Los rumores han surgido después de que altos jefes castrenses advirtieran que no iban a aceptar una derrota de Mugabe.
Un catedrático de la Universidad de Zimbabwe y líder de una organización social, Lovemore Madhuku, advirtió sobre la existencia de un riesgo real de que después de las elecciones Zimbabwe pueda caer en el caos.
"Cualquiera que sea el vencedor, va a haber problemas después de estas elecciones, y va a ser muy peligroso", dijo Madhuku.