Los zimbabwenses se preparan para una reñida segunda vuelta en las elecciones presidenciales, luego que fuentes gubernamentales dijeran hoy que el recuento de los votos emitidos un mes atrás mostraba que Robert Mugabe perdió contra Morgan Tsvangirai, pero que ninguno ganó con una mayoría indiscutible.
Fuentes importantes en el gobierno afirmaron que Tsvangirai recibió un 47% de los votos respecto a un 43 % que obtuvo Mugabe, un reconocimiento extraordinario de que el hombre que gobernó Zimbabwe por 28 años fue vencido.
Si esos números son confirmados por la comisión electoral estatal, es posible que el ballotage se realice antes de fin de mayo.
Pero el opositor Movimiento para el Cambio Democrático (MDC por sus siglas en inglés) reclama que Tsvangirai ha ganado con una mayoría absoluta, basándose en resultados contabilizados en cada mesa de votación, y dijo que no participará en una segunda vuelta electoral.
El vocero de Tsvangirai, George Sibotshiwe, acusó al gobierno de arreglar los resultados de la elección.
“Como pueblo votamos y nos expresamos democráticamente a través de las urnas y ahora alguien está tratando de subvertir nuestra voluntad. Mugabe necesita ahora reconocer la derrota y retirarse”, dijo.
Pero el partido ZANU-PF de Mugabe está bastante lejos de reconocer la derrota, pese a haber perdido el control del parlamento por primera vez desde la independencia en 1980.
En las cuatro semanas que pasaron desde la elección, el partido gobernante ha librado una campaña de violencia y terror contra los activistas de la oposición y simpatizantes, enfocada aparentemente en desalentar el apoyo al MDC en el ballotage.
La oposición asegura que al menos 20 de sus simpatizantes han sido asesinados por una campaña dirigida por militares con muchos cientos más habiendo sido brutalmente golpeados y miles desplazados de sus hogares.
Tsvangirai ha cambiado de postura varias veces en la cuestión de la segunda vuelta.
Al principio, insistió que lo que reclamaba era que debía serle reconocida una victoria indiscutible con el 50,3 % de los votos.
Luego dijo que estaría preparado para competir en un ballotage si el gobierno permitía un monitoreo amplio internacional de la votación y el recuento, incluyendo permitir la presencia de organizaciones como Naciones Unidas, que fue excluida de las últimas elecciones bajo el argumento de que está bajo control de potencias imperialistas.