Las negociaciones arrancaron en las primeras horas de la mañana del lunes con el presidente Robert Mugabe diciendo que estaba “confiado” de que se firmaría un acuerdo.
El presidente sudafricano Thabo Mbeki lidera la mediación, enfocada a poner fin a la enconada disputa electoral de Zimbabwe.
Más temprano, Mugabe advertía a los grupos de la oposición que no sean “usados por los enemigos”, diciendo que el país no estaba a la venta.
Dirigiéndose a cientos de personas en el Día de los Héroes, que honra a aquellos que murieron en la guerra de los ‘70s contra la minoría blanca gobernante, el presidente prometió que Zimbabwe “jamás volvería a ser una colonia”.
“No entreguemos el país al enemigo”, dijo. “Si están del lado del enemigo o están siendo usados por enemigos, dejen de hacerlo”.
Mugabe describió el primer día de negociaciones el domingo como “una larga noche de negociación sobre algunos pequeños obstáculos”.
También agradeció a Mbeki, llamándolo un “hombre muy paciente”.
“Pasamos toda la noche de ayer en discusiones y algunas de las cosas que nos retrasaban, por momentos casi levanto mi puño, pero el permaneció tranquilo y dijo: ‘Sigamos hablando’”, añadió Mugabe.
Representación igualitaria
La sesión maratónica del domingo parece haber llevado a un cierre por desacuerdos sobre el armado del nuevo gobierno de coalición.
Habiendo ganado la elección parlamentaria de marzo, el opositor Movimiento por el Cambio Democrático (MDC por sus siglas en inglés) quiere una cuota de ministerios que refleje fidedignamente ese resultado.
El acuerdo que está discutiéndose vería a Mugabe permanecer como presidente, con el líder del MDC, Morgan Tsvangirai, convirtiéndose en primer ministro, según afirman los reportes.
Tsvangirai lideraría un amplio gabinete dividido igualitariamente entre los dos partidos, pero con una facción pequeña del MDC liderada por Arthur Mutambara manteniendo el balance de puestos.