La intensidad del cruce de palabras sobre la disputada elección zimbabwense dio un salto incremental el día de hoy, con el gobierno acusando a la oposición de traición, con Sudáfrica endureciendo su posición al pedir la publicación de los resultados electorales y con la oposición en Zimbabwe demandando que Sudáfrica renuncie a su rol de mediador en el estancamiento político del país africano.
Por otra parte, el diario británico The Guardian, informó, agregando más tensión a la situación, que un buque carguero chino, que transportaba aparentemente 77 toneladas de armas pequeñas –incluyendo más de tres millones de rondas de municiones, rifles de asalto AK-47, morteros y granadas propulsadas por cohete-, ha arribado en el puerto sudafricano de Durban para transportar las armas a Zimbabwe, según confirmó hoy el gobierno de Sudáfrica. Aseguró que carecía de poder para intervenir, mientras los papeles del barco estuvieran en orden.
Copias de la documentación del barco chino, el An Yue Jiang, muestran que las armas fueron enviadas desde Pekín al ministerio de Defensa en Harare. Titulado “Certificado de descripción de bienes peligrosos y envase contenedor”, el documento fue presentado el 1 de abril, tres días después de las elecciones en Zimbabwe.
Conspiración
El gobierno de Zimbabwe, en un diario estatal, dijo, por otra parte, que había descubierto un plan de la oposición para conspirar con Gran Bretaña y derrocar al presidente Robert Mugabe, quien está al frente del país africano desde su independencia, 28 años atrás. El diario imprimió un documento de 2.200 palabras, al que tanto los funcionarios británicos y de la oposición han desestimado como falso, el cual mostró un plan para “provocar cambios a cualquier precio”.
“Esto llega a ser una traición”, dijo Patrick Chinamasa, ministro de Justicia de Zimbabwe, según informes de noticias locales.
Los funcionarios de la oposición zimbabwense dijeron, por su parte, que el gobierno estaba tratando simplemente de fabricar un caso para acorralar a los líderes opositores.
“La intención es justificar las atrocidades”, dijo Nelson Chamisa, vocero del principal partido opositor, Movimiento para el Cambio Democrático.
Chamisa aseguró que las atrocidades ya habían comenzado y que cientos de simpatizantes de la oposición habían sido detenidos y golpeados fuertemente. Dijo que los líderes de la oposición estaban preocupados, luego de ver el artículo en el diario estatal de Zimbabwe, de que las medidas enérgicas iban sólo a empeorar.
“Nadie está a salvo”, agregó.
Renuncia de Sudáfrica
El MCD se ha quejado duramente de que Sudáfrica no está presionando lo suficiente sobre Mugabe para que renuncie. La semana pasada, el presidente sudafricano, Thabo Mbeki, pidió al mundo que sea paciente y negó que Zimbabwe estuviera en la agonía de una crisis política.
“La situación podría escalar e irse pronto de las manos”, dijo Themba Maseko, un vocero del gobierno sudafricano.
Estas fueron las palabras más alarmistas de parte de Sudáfrica hasta ahora. Sin embargo, no dejaron satisfechos a los líderes de la oposición en Zimbabwe. El jueves, Morgan Tsvangirai, líder del MCD y supuesto vencedor en las elecciones presidenciales, dijo en una conferencia de prensa que Mbeki debería renunciar como mediador entre Mugabe y la oposición. Mbeki fue designado en ese rol por un bloque regional de 14 naciones.
Chamisa, el vocero de la oposición, dijo que el acercamiento de diplomacia suave y de no confrontación de Mbeki no tenía sentido con un gobierno que estaba intentando utilizar la intimidación y la brutalidad para quedarse en el poder.