Un responsable del Gobierno yemení dijo que estaban llevándose a cabo análisis de ADN a los restos del suicida, que atacó al grupo en un yacimiento arqueológico en la provincia oriental de Marib, para intentar determinar su identidad.
El Ejecutivo español ya ha enviado dos aviones para repatriar los cadáveres de los tres hombres y cuatro mujeres fallecidos en el atentado, además de a los cinco españoles heridos que están en disposición de viajar, según una portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores.
La sexta herida, más grave, fue intervenida anoche y se encuentra con respiración asistida, aunque su estado es estable y está fuera de peligro, según la portavoz.
Fuentes de seguridad dijeron a Reuters que el atentado se produjo tras un comunicado de Al Qaeda la semana pasada que pedía la liberación de algunos de sus miembros encarcelados en Yemen, un volátil país situado en el extremo de la Península Arábiga, y amenazaba con tomar medidas no especificadas.
El ministro español de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, explicó el lunes que el suicida embistió con un coche los vehículos de los turistas cuando salían de visitar el templo de la reina de Saba.
La explosión se oyó a varios kilómetros de distancia, según testigos, que dijeron que había restos humanos esparcidos por los calcinados y destrozados vehículos utilizados por los españoles.
Muchos en Occidente ven a Yemen como un lugar de refugio para extremistas islámicos, incluyendo seguidores de Al Qaeda.
Yemen se unió a la guerra contra el terrorismo lanzada por Estados Unidos en 2001 después de los atentados del 11 de septiembre, y lleva años luchando contra los extremistas islámicos.
Decenas de turistas y extranjeros que trabajan en Yemen han sido secuestrados en la última década por miembros de tribus que demandan mejores colegios, carreteras, servicios, o la liberación de familiares encarcelados.
La mayoría de los rehenes fueron liberados ilesos, pero en 2000 un diplomático noruego murió en un fuego cruzado y en 1998 cuatro occidentales fallecieron durante un intento chapucero de liberarlos de manos de los extremistas que habían secuestrado a 16 turistas.