Al menos 26 personas murieron este sábado en Yemen por la explosión de un coche bomba frente a la residencia presidencial de la provincia de Hadramut, en el día de la toma de juramento de Abd Rabbu Mansur Hadi como nuevo mandatario del país, según informaron testigos presenciales y fuentes sanitarias.
El coche cargado con explosivos explotó en la ciudad de Hadramout, en el sur del país, lejos de la capital, Saná, donde Hadi juró el cargo.
Al Qaeda reivindicó la responsabilidad del ataque del sábado, según fuentes de la red.
Hadi, un ex general del Ejército, fue el único candidato para sustituir a Saleh en un traspaso de poder en el que han mediado los países vecinos del Golfo Pérsico y respaldado por las potencias occidentales, y resultó elegido con una participación del 60 por ciento de los votantes en unas elecciones celebradas esta semana.
La salida de Saleh le convierte en el cuarto autócrata árabe expulsado del poder en más de un año de revueltas que han reconfigurado el mapa político de Oriente Próximo.
Hadi dijo en un discurso que Yemen debe trazar una línea sobre el año de protestas y violencia, acometer asuntos acuciantes como los problemas económicos de Yemen y devolver a sus casas a los desplazados por la crisis.
"Estoy aquí en un momento histórico... Miro al pueblo yemení y les doy las gracias. La crisis llegó a cada ciudad, población y casa, pero Yemen seguirá avanzando", dijo Hadi. "Si no lidiamos con los retos de forma práctica, entonces reinará el caos".
Tras su discurso, unos manifestantes en la ciudad de Adén, en el sur del país, se enfrentaron con las fuerzas de seguridad, hiriendo a cuatro personas, dijo.
Los vecinos más ricos de Yemen, encabezados por Arabia Saudí, dieron forma al traspaso de poder, también respaldado por Washington y una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU, para relevar a Saleh, que gobernó Yemen durante 33 años.
Yemen, uno de los países más pobres de Oriente Próximo, ya estaba fracturado antes de la revuelta contra Saleh, entre los separatistas del sur, los rebeldes chiíes en el norte y una activa división de Al Qaeda.
Existen temores de que el caos en Yemen pueda desembocar en el control por parte de Al Qaeda de las principales rutas marítimas de petróleo.