El autor de la matanza ocurrida ayer en la Universidad Virginia Tech de Estados Unidos es un estudiante de origen asiático y que residía en el Campus. Así lo confirmó el presidente del centro educativo, Charles Steger. La policía sigue investigando para aclarar si el responsable de la muerte de 32 personas actuó o no solo.
Los responsables de la investigación creen que la matanza fue cometida por un solo individuo pero no descartan la participación de un segundo tirador que sería el responsable de las dos muertes en el colegio mayor.
El jefe de la policía de la Universidad, Wendell Flinchum, dijo que los análisis de balística determinarán si ambos actos están relacionados y si detrás de ellos está el mismo autor. La investigación continúa y por el momento no han sido revelados más datos.
Flinchum tampoco accedió a revelar el tipo de armas utilizadas, limitándose a informar de que "estamos tratando de determinar si los dos incidentes están vinculados. Parte de ese interrogante será aclarado por las pruebas de balística". Fuentes policiales manifestaron que el atacante utilizó dos pistolas del calibre 9 milímetros que fueron encontradas junto a su cuerpo. Según algunos testigos, el asesino tiene rasgos asiáticos y vestía ropa de boy scout. Otros han manifestado, en cambio, que vestía una chaqueta de cuero negro.
El presidente de la Universidad Politécnica de Virginia (EEUU), Charles Steger, confirmó que los tiroteos fueron de carácter "interno", con lo que descartó indirectamente una connotación terrorista. Aun cuando la investigación está en curso, "se cree que se trató de incidentes de carácter interno", indicó Steger en una declaración a los periodistas en Blacksburg, donde se encuentra el centro de estudios superiores.
Críticas a la policía
Varios estudiantes se quejaron de que no se realizó ningún anuncio público tras el primer tiroteo. Transcurrieron unas dos horas antes de que los estudiantes recibieran un correo electrónico del campus para informar de lo sucedido, y poco después se produjo el segundo tiroteo.
Al preguntar al gobernador si consideraba que hubo negligencia por parte del centro en el modo de informar a los estudiantes después del primer asalto, el gobernador de Virginia, Timothy M. Kaine, explicó que "está en marcha la investigación sobre lo ocurrido y creo que es importante que no saquemos conclusiones prematuras".
Kaine, declaró la emergencia en todo el estado tras los tiroteos en la Universidad Técnica de Virginia que dejaron un saldo de 33 muertos. La declaración emitida por el gobernador desde la ciudad de Richmond autoriza el envío de personal y equipos para acudir en ayuda de ese organismo de educación superior. También ha ordenado que todas las banderas en el estado ondeen a media asta en todos los edificios públicos como señal de duelo por la tragedia.
El presidente Bush lamentó la matanza y y ofreció ayuda federal para la investigación de los hechos. "Nuestra nación está conmocionada y entristecida por la noticia de los tiroteos (...) Laura y yo y muchos en toda la nación estamos rezando por las víctimas y sus familias" y todos los afectados por "esta terrible tragedia", ha dicho el presidente durante unas breves declaraciones desde la Casa Blanca.
Los hechos se han ido conociendo con cuentagotas a través de los grandes medios, incluida la CNN, pero sobre todo gracias a la página de Internet de la universidad (www.vt.edu) y de las informaciones aportadas por los propios estudiantes. Desde un principio, estos testimonios describían el "caos" que se vivía en esos momentos en el recinto universitario, explicando además cómo algunos chicos se lanzaron por la ventana para escapar del agresor.
La reconstrucción de la matanza
Según la reconstrucción realizada por el director de la universidad Virginia Tech, Charles Steger, los servicios de emergencia recibieron la primera alerta a las 7.15.
Cuando acudieron a uno de los colegios mayores de la universidad, conocido como Ambler Johnston Hall y donde viven 895 estudiantes, al menos dos personas habían muerto en uno de los dormitorios.
El asesino no pudo ser apresado. Además, las clases no fueron suspendidas hasta la espera de conocer el alcance de las noticias que llegaban. Según la policía, en esos momentos había informaciones para pensar que el tirador había abandonado la universidad.
Alrededor de dos horas después, volvió a actuar, en esta ocasión en la facultad de ingeniería Norris Hall, situada al otro lado del campus universitario, a unos centenares de metros de distancia. En este segundo tiroteo han muerto la mayoría de víctimas. El tirador se quitó la vida tras la matanza, según ha confirmado la policía en rueda de prensa.
El centro se encuentra a 434 kilómetros al suroeste de la capital norteamericana, Washington DC. El campus tiene una extensión de 1.502 hectareas (un campo de fútbol tiene un área de una hectárea) y en él estudian unas 25.000 personas. Según ha explicado Steger en una rueda de prensa, "la universidad está conmocionada y horrorizada" por esta "tragedia de proporciones monumentales". Evidentemente, este martes no habrá clase en el centro, donde padres y responsables docentes se reunirán para "empezar a afrontar la tragedia".
La historia se repite
En la memoria colectiva aún permanece el asalto al instituto Colombine, en Colorado. Hace ahora casi ocho años, el 20 de abril de 1999, dos adolescentes, Eric Harris y Dylan Klebold, menores de 18 años, abrían fuego contra sus compañeros de instituto en la pequeña localidad de Colombine. Tras matar a 13 personas y herir a 24, los jóvenes se suicidaron, dejando en estado de shock a la sociedad estadounidense, y provocando un intenso y agrio debate en torno a la educación y el control de armas.
La tragedia de este lunes deja pequeña la ocurrida el 1 de agosto de 1966, cuando Charles Whitman, un experto tirador, terminó con la vida de 15 personas, incluida su madre y su esposa, al disparar contra el alumnado de la Universidad de Texas, en Austin.
El último tiroteo que concentró la atención de la opinión pública sobre el problema del acceso a las armas de estudiantes tuvo lugar el pasado año cuando un desconocido accedió a una pequeña escuela amish del condado de Lancaster (estado de Pennsylvania) y ejecutó a cinco niñas.
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