El Director del Departamento estadounidense de Políticas para el Control de Drogas, John Walters, tenía previsto viajar a Venezuela, pero recibió una carta de la Embajada venezolana en Washington en que le decían que el Presidente Hugo Chávez tenía una agenda muy apretada y por lo tanto no podía recibirlo.
Los pasaportes de la delegación habían sido enviados a la embajada el 11 de agosto pasado, con una carta en la que explicaban su intención de viajar al país.
Walters discutiría en Venezuela una posible reactivación bilateral de la cooperación antidrogas. Había preparado documentos "muy concretos", declararon fuentes en su oficina. Allí, se especificaban las áreas en donde Venezuela podría entrar a cooperar enseguida, de tener la voluntad.
"Había fotos de aviones, con sus licencias y rutas específicas, que están realizando viajes de ida y vuelta transportando drogas", dijo una fuente. Walters estaba dispuesto a reunirse con quien fuese necesario, pero "parece que están jugando al gato y al ratón", añadió esa fuente.
El caudillo venezolano había dicho a principios de año que querría colaborar, lo que Tom Shannon había visto como "buen signo", aunque expresara sus dudas sobre la seriedad del compromiso. "Pronto sabremos si es en serio o no", le dijo Shannon al panel del Congreso, en lo que sonó, a las luces de este episodio, una afirmación visionaria.
La respuesta venezolana a Walters fue que le avisarán cuando el gobierno esté listo para recibirlos y sólo entonces procesarán sus solicitudes de visa.