El líder del Partido Democrático italiano, Walter Veltroni, reconoció la "clara" victoria de su adversario Silvio Berlusconi en las elecciones legislativas del domingo y lunes, durante una conferencia de prensa celebrada este lunes en Roma.
"Como es habitual en todas las democracias occidentales, llamé por teléfono a Berlusconi para felicitarle y desearle una buena labor", declaró Veltroni.
El magnate de las comunicaciones Silvio Berlusconi, líder de la derecha, aparece como el claro vencedor de las elecciones legislativas al obtener la mayoría absoluta en el Senado y la Cámara de Diputados, según las proyecciones.
Berlusconi manifestó su "profunda satisfacción" por los resultados de las elecciones legislativas durante una conversación telefónica con su aliado Gianfranco Fini y mantiene un prudente silencio a la espera de los resultados oficiales del ministerio del Interior.
Un resultado positivo también para el Partido Democrático
Su principal adversario, Veltroni, de 52 años, alcanzó el 33% de los votos en el Senado, un resultado relativamente positivo, ya que cargaba la herencia del desgastado gobierno de centro-izquierda de Romano Prodi, que cayó tras 20 meses de divisiones. "Veltroni esperaba obtener un resultado mejor", comentó a la AFP el politólogo Stefano Folli, director del diario Il Sole 24 Ore.
Según las cifras de dos firmas especializadas de encuestas, Berlusconi obtuvo mayoría absoluta en el Senado, con 164 escaños sobre un total de 315, y en la Cámara de Diputados, con una ventaja del 8,8%.
Si las dos estimaciones se confirman, Berlusconi dispondrá de una amplia mayoría en el Parlamento para gobernar y pasar página a la derrota por un puñado de votos que sufrió en el 2006, cuando perdió la oportunidad de ser reelegido.
La constitución italiana establece que se necesita la mayoría en las dos cámaras del Parlamento para poder gobernar en Italia, una república con un régimen parlamentario.
Los demás partidos
Otro partido que según las proyecciones obtendría un resultado notable es la Liga Norte, el movimiento federalista y populista de Umberto Bossi, con frecuencia xenófobo, el cual alcanzaría un 8,3%, contra el 4,5%, del 2006.
"Su influencia será notable", comentó el politólogo Massimo Franco. Bossi llegó a amenazar con "tomar los fusiles contra los canallas romanos" y presiona para que Alitalia no sea vendida al grupo franco-holandés Air France-KLM, que será la primera prueba delicada para el tercer gobierno de Berlusconi.
El líder de la derecha, que rompió con los moderados democristianos de UDC de Pier Ferdinando Casini, prometió recortes de impuestos y un relanzamiento económico para enderezar la economía italiana.
Al contrario de otras ocasiones, anunció "medidas impopulares" y "sacrificios" para reactivar la economía, deprimida por la falta de crecimiento, los salarios bajos y el alto costo de la vida.
Los más afectados por la derrota han sido los partidos de la izquierda radical, comunistas y verdes, que bajo la bandera "Izquierda Arco-Iris", alcanzaron sólo el 3,5% de los votos en el Senado, contra cerca del 11,5% que lograron separadamente en el 2006.
"El electorado quedó decepcionado por su actitud durante el gobierno de centro izquierda", comentó el politólogo Marco Tarchi.
Los escándalos por los privilegios de la llamada "casta" política y la incapacidad de resolver el problema de las basuras que sumergen Nápoles (sur) contribuyeron probablemente a la derrota de la izquierda.
Menor participación
La tasa de participación fue del 80,4% en las votaciones, tres puntos y medio menor que en el 2006.