Reunidos en Luxemburgo, gran parte de los ministros de Relaciones Exteriores de la Unión Europea (UE) han analizado el impacto del referéndum irlandés, defendiendo la postura de continuar con el proceso de ratificaciones del Tratado de Lisboa en los ocho Estados miembros que aún restan por expresarse al respecto, entre los que está también España, si bien manteniendo una reflexión con el fin de superar la crisis provocada en la agenda europea por el no irlandés.
"Europa necesita un poco de reflexión y análisis. No podemos ignorar lo ocurrido", declaró en este sentido el ministro esloveno de Exteriores, Dimitri Rupel, en ejercicio de la presidencia europea. "Seria aventurado decir que vamos a volver a dar vida al Tratado de Lisboa cuando estamos ante un bloqueo", advirtió Rupel a su llegada a la reunión.
Micheal Martin, ministro irlandés de Relaciones Exteriores, indicó, por su parte, que era “demasiado pronto” para buscar una solución al rechazo irlandés del tratado europeo. El instrumento jurídico comunitario no puede ser implementado a no ser que sea aprobado por todos los 27 Estados miembros de la UE. Sólo la República de Irlanda ha tenido un referéndum. Además, los corresponsales afirman que los ministros de Exteriores reunidos en asamblea están deseosos de escuchar los puntos de vista de su contraparte irlandesa, al tiempo que buscan formas de superar la crisis.
Precisamente, el propio Micheal Martin pidió a Europa que trabaje en encontrar soluciones de forma conjunta al resultado negativo del referéndum. "Hemos estado en esta situación antes y, colectivamente, los miembros de la UE han trabajado juntos para lograr una vía hacia adelante", afirmó el canciller Martin, quien admitió que el continente se encuentra ante una "situación incierta" y que todavía era muy pronto como para plantearse celebrar una segunda consulta.
En este sentido, el titular de Exteriores irlandés señaló que los ciudadanos irlandeses ya votaron "y su decisión tiene que ser respetada", aunque también expresó su comprensión respecto a que otros países continúen sus procesos de ratificación por vía parlamentaria.
El escenario más factible, al que se podría arribar luego de la reunión que mantienen los 27 de Europa en Luxemburgo, sería una declaración que asegure a los irlandeses que el tratado no afectará sus políticas sobre aborto, impuestos y neutralidad.
Nadie espera que surja una fórmula mágica de dicha reunión, por lo que dependerá de los líderes de la UE intentar trazar un camino hacia adelante cuando se reúnan el jueves próximo.