"Rusia no es una excepción", sostuvo Putin durante una conferencia de prensa conjunta con Angela Merkel, cuyo país ocupa la presidencia rotativa de la Unión Europea (UE), y con el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso.
Este encuentro tuvo lugar en la residencia de descanso Los Acantilados del Volga, a 100 km de Samara (sur de Rusia), a orillas del Volga.
Como sucede cada vez que surge un contencioso con Occidente, Putin contestó a las críticas -sobre todo la violencia policial rusa durante las manifestaciones- poniendo como ejemplo incidentes recientes en Alemania y Estonia, dos Estados miembros de la UE.
Durante los motines que se registraron a fines de abril en Tallin después del desplazamiento de un monumento en honor del Ejército Rojo, "ellos no se limitaron a dispersar a los manifestantes, sino que mataron a un manifestante", exclamó el presidente ruso, refiriéndose a la policía estonia, y exigió que los "criminales" fuesen castigados.
"En Hamburgo (Alemania) detuvieron a 140 personas, cuando en nuestro país se trata de una decena de personas en una manifestación de 200 personas", agregó dirigiéndose a Merkel, después de una serie de arrestos durante las manifestaciones del 1 de mayo en Alemania.
Angela Merkel había dicho que estaba "preocupada" porque las fuerzas del orden impidieron que personas que querían manifestar en Samara al margen de la cumbre Rusia-UE partieran de Moscú.
"Debo decir francamente que yo quisiera que quienes desean manifestar hoy en Samara y expresar su opinión tengan la posibilidad de hacerlo", declaró Merkel.
"Estoy preocupada porque algunos tuvieron problemas para venir, pero espero que ellos podrán manifestar su opinión", agregó la canciller alemana.
La policía rusa impidió ayer a opositores rusos, incluyendo al ex campeón mundial de ajedrez Garry Kasparov, partir de Moscú para manifestar en Samara.
Las autoridades invocaron problemas de reservación de los viajeros. Al final, unos 500 opositores consiguieron acudir a las calles de Samara, constató la AFP.
Por otra parte, Putin acusó el viernes a Letonia y Estonia de violaciones "inaceptables" de los derechos de las minorías rusas.
"Consideramos (esas violaciones) inaceptables e indignas de Europa", dijo el presidente ruso.
El ministro estonio de Relaciones Exteriores, Urmas Paet, rechazó ayer dichas acusaciones.
La cumbre terminó en un estruendoso fracaso, tanto en lo relativo a los derechos humanos como al embargo ruso a la carne polaca.
"No hay ningún motivo para prohibir la carne polaca", sostuvo Barroso. Esta cuestión bloquea el comienzo de las negociaciones sobre una nueva asociación UE-Rusia, sobre todo en materia energética, ya que los polacos vetaron las discusiones hasta que se levante el embargo ruso.
"No dramaticemos esta cuestión. La UE debe resolver primero sus problemas internos", respondió Putin. "Los polacos no nos hablan desde hace seis meses", añadió.
Durante la conferencia de prensa, Putin, Barroso y Merkel no lograron disimular la tensión, reconociendo "problemas" y "dificultades" en las relaciones entre la UE y Rusia, aunque se negaron a dramatizarlas.
"Dentro de la UE también hay problemas y terminamos por progresar. Nosotros podemos superar nuestras dificultades" con Rusia, sostuvo Merkel.
"Lo queramos o no, nuestras relaciones continuarán desarrollándose", insistió Putin, al ser interrogado sobre los motivos de Moscú para dialogar con la UE.
Notas relacionadas:
Cumbre UE- Rusia: diferencias aislan al Kremlin de la Unión
Rusia-UE: las disputas nublan el comienzo de la cumbre
EE.UU. y Alemania intentan alejarse de una 'guerra fría' con Rusia