El líder del rebelde Ejército de Resistencia del Señor (LRA), Joseph Kony, quien debía firmar hoy un armisticio con el Gobierno de Uganda, pidió
más tiempo para 'consultas' antes de rubricar el documento, anunció el mediador de las
conversaciones de paz para el país, Riek Machar.
“Me temo que hoy no habrá firma”, dijo Machar a los periodistas en la localidad de Ri-Kwangba, en la frontera de Sudán con la República Democrática del Congo (RDC), donde el jefe rebelde debía firmar su parte del
acuerdo.
A la firma de Kony seguirá el próximo martes la del Presidente ugandés, Youeri Museveni, que rubricará el tratado en Juba, la capital de la región autónoma del sur de Sudán, donde se celebran las negociaciones entre el gobierno y los rebeldes ugandeses.
Más de 200 líderes de la etnia acholi, mayoritaria en el norte de Uganda, los equipos negociadores y observadores viajaron a Ri-Kwangba para ver como Kony firmaba, pero éste, quien permaneció en territorio congolés, se negó a hacerlo aduciendo que no entendía los puntos referidos a “reconciliación y responsabilidad por el conflicto”.
Kony comunicó a Machar que no firmaría hoy el acuerdo a través del jefe de la delegación negociadora rebelde, David Nyekorach-Matsanga, con quien estuvo reunido durante más de dos horas en un lugar cercano a la frontera de la RDC con Sudán.
Machar, quien es el Vicepresidente del gobierno autónomo del sur sudanés, explicó que el líder rebelde pidió aclaraciones sobre una sección del acuerdo dedicada a la manera en que Uganda juzgará a los acusados de atrocidades mediante el uso de los tribunales ordinarios y rituales tradicionales de reconciliación utilizados por las etnias locales.
Estas cláusulas fueron introducidas en el pacto para asegurarle a Kony y a dos de sus lugartenientes que no tendrán que afrontar un proceso de la Corte Penal Internacional, que mantiene contra ellos 33 cargos de crímenes de guerra y contra la humanidad, incluyendo asesinatos, violaciones y secuestro de menores.
“Un grupo de ancianos (de la comunidad acholi) le están explicando (a Kony) las cláusulas y yo mismo me reuniré con él más tarde o mañana”, viernes, añadió Machar.
El dirigente sudanés medió en el proceso de paz para Uganda desde julio del 2006 y en agosto pasado consiguió que las facciones en pugna firmaran un cese de hostilidades permanente que puso fin a la guerra que los rebeldes del LRA y las tropas gubernamentales ugandesas libraban desde 1987.
Los representantes del Gobierno presentes en Ri-Kwangba aceptaron como legítimas las dudas de Kony. “Estamos agradecidos de que Kony haya aceptado firmar y si quiere aclarar algunos temas antes de hacerlo ¿por qué no?”, dijo el Ministro ugandés de Asuntos Internacionales e integrante de la delegación negociadora gubernamental, Henry Okello Oryem.
Kony, que mantiene bases de retaguardia en las selvas del nordeste congolés y, aparentemente, también en la vecina Republica Centroafricana, se negó a presentarse en Ri-Kwangba, y mucho menos en las conversaciones de Juba, por temor a ser arrestado por los cargos que le hace la Corte Penal Internacional.
El líder rebelde rechaza las acusaciones amparándose en su condición de “combatiente por la libertad”.
Durante los 21 años de guerra contra el gobierno de Uganda, el LRA mantuvo aterrorizadas a las poblaciones del norte del país para que no colaboraran con las autoridades. El grupo, que pretendía instalar en Uganda un sistema de gobierno basado en los doce mandamientos bíblicos, asesinó y torturó sistemáticamente a los civiles y secuestró a niños, a los que forzó a tomar las armas, y niñas, a las que esclavizó sexualmente.
El conflicto civil de Uganda causó la muerte de decenas de miles de personas y el desplazamiento de unos dos millones de civiles, que viven en campamentos de emergencia en el norte del país y dependen de la asistencia humanitaria internacional para sobrevivir.