Los 27 inician este lunes la redacción del nuevo tratado europeo que, sobre la base del compromiso hallado en la pasada cumbre de junio, permitirá a la Unión Europea (UE) funcionar mejor y pasar por fin la página del rechazo de la Constitución Europea por Francia y Holanda.
La Conferencia Intergubernamental (CIG) encargada de esta redacción, que reunirá a los 27 ministros de Asuntos Exteriores de la UE, al presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, y a tres eurodiputados, será abierta formalmente en el mediodía (hora ñlocal) por parte de la presidencia portuguesa de la UE.
Esta primera sesión de la CIG durará solamente 30 minutos y en ella no se prevé ninguna gran discusión. El ministro portugués de Exteriores, Luis Amado, espera simplemente distribuir un primer proyecto de texto -unas 200 páginas, tratado y protocolos incluidos- sobre el cual los expertos jurídicos de los 27 deberían comenzar a hablar el martes y el miércoles a la espera de mayores debates a partir de finales de agosto.
Un ligero suspenso persistía en cuanto a Polonia, que parece que será la única que quizá cambie esta breve agenda.
Después de difíciles discusiones con Londres y, sobre todo, con el primer ministro polaco, Jaroslaw Kaczynski, los dirigentes europeos encontraron el 23 de junio al amanecer un acuerdo sobre los principales puntos del futuro tratado.
Decidieron mantener las innovaciones de la Constitución destinadas a facilitar las decisiones en la UE ampliada, como el aumento de decisiones tomadas por mayoría cualificada y no por unanimidad, y el refuerzo de competencias del Alto Representante de la UE para la Política Exterior. Se abandonó lo que podía dar a la UE características de un súper Estado, como el término mismo de Constitución.
Días más tarde, Kaczynski confirmó su reputación de socio imprevisible afirmando que había recibido "afirmaciones verbales" más allá del acuerdo encontrado.
El polaco afirmó que se le había prometido que una minoría de países podría bloquear durante dos años decisiones tomadas por mayoría cualificada, cuando los textos adoptados en Bruselas solamente hablan de un "retraso razonable".
Un diplomático portugués explicó el viernes que su gobierno había tenido desde entonces "contactos" con Varsovia y que Lisboa no había recibido "ninguna indicación" de que los polacos pudieran volver a hablar del acuerdo hallado en junio.