Según el nuevo proyecto de resolución presentado al Consejo de Seguridad de la ONU, se quiere dar tiempo a la mayoría albanesa y la minoría serbia para negociar el futuro de esa provincia serbia.
El nuevo proyecto trata de aplacar las reservas de Rusia a las anteriores propuestas, que instaban a una independencia inmediata de la provincia serbia.
"La solución ideal es un acuerdo entre las partes, esto permite intentar hacerlo posible", indicó el embajador adjunto de EE.UU. ante Naciones Unidas, Alejandro Wolf, a la salida de la reunión del Consejo de Seguridad.
El enviado de la UE para la todavía provincia serbia, Stefan Lehne, dijo que "sería un enorme paso atrás" que los líderes albanokosovares tomaran el asunto en sus manos. "Las acciones unilaterales u otros comportamientos irresponsables en Kosovo acabarían con toda la buena voluntad que han recibido," dijo a periodistas después de reunirse con el presidente albanokosovar, Fatmir Sejdiu. "No los ayudará a superar los obstáculos que quedan, y pondría muchos, muchos más," añadió Lehne.
La presión está aumentando sobre los dirigentes del 90 por ciento de la mayoría albana de Kosovo, la provincia del sur de Serbia, para que declaren la independencia.
El estancamiento diplomático entre Occidente y Rusia ha bloqueado un plan de la ONU que llevaría a la independencia de Kosovo, ocho años después de que la OTAN expulsara a las tropas serbias y la ONU tomara el control.
Moscú declaró el miércoles "inaceptable" el tercer borrador de resolución para el Consejo de Seguridad de la ONU, en el que se retrasa la independencia cuatro meses más para permitir que continúen las negociaciones.
En marzo acabaron otros 13 meses de negociaciones sin que se alcanzara un compromiso sobre la cuestión central: la oposición total de Serbia a lo que considera una parte fundamental de su territorio.
Este último borrador propone que si no se llega a un acuerdo después de los cuatro meses, el plan que elaboró el enviado de la ONU, Martti Ahtisaari, que daría la independencia a la región supervisada por la UE, entraría en vigor.
El rechazo ruso aumentó la presión sobre quienes respaldan a Kosovo, la UE y Estados Unidos, para que estudien apoyar una declaración unilateral de independencia y no arriesgarse a disturbios potencialmente graves entre los dos millones de albanos de Kosovo.
Los albanokosovares han convocado un acto de protesta para el 30 de junio, en la víspera de un encuentro informal en Estados Unidos entre el presidente de ese país, George W. Bush, y su homólogo ruso, Vladimir Putin.