El conflicto entre los partidarios de la vía occidental para Ucrania y las fuerzas prorrusas llegó ayer a un callejón sin salida con la dimisión del presidente del Tribunal Constitucional de esta antigua república soviética, que ha tenido en sus manos la suerte del polémico decreto del presidente, el prooccidental Viktor Yuschenko, quien convocó el pasado lunes elecciones parlamentarias anticipadas en el país.
El presidente del tribunal, Ivan Dombrovski, presentó la dimisión por "la enorme presión por parte de la presidencia que sienten todos los 18 jueces", según declaró el primer ministro, el prorruso Viktor Yanukovich. Sin embargo, los jueces del tribunal no aceptaron la renuncia de su presidente.
Yúshenko está dispuesto a esperar el dictamen del Tribunal Constitucional, pero tiene poca fe en esta institución que "no ha tomado ni una sola decisión desde que comenzó a funcionar en agosto pasado".
El tribunal estudia la constitucionalidad del decreto presidencial de convocatoria de los comicios para el 27 de mayo, a petición de los diputados de la Rada Suprema (Parlamento).
Según la legislación ucraniana, la campaña comenzó ayer, pero Yanukovich anunció que boicoteará los comicios a no ser que el Constitucional dictamine la validez del decreto presidencial. Yuschenko, que no ha ocultado sus planes de integrar a Ucrania en la OTAN, reiteró ayer que las elecciones anticipadas son la única vía ante la crisis. Ante la determinación del presidente, Yanukovich le ofreció una reforma constitucional si cancela el decreto. A cambio, el primer ministro se comprometió a revisar la ley del Consejo de Ministros y a lograr acuerdos de poderes compartidos entre ambos.
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