Veinticuatro horas después de darse a conocer el demoledor informe de la comisión independiente -que investigó la actuación del Gobierno y de las Fuerzas Armadas en la guerra del verano pasado contra Hezbalá, Ehud Olmert atraviesa una situación crítica. La ministra de Exteriores, Tzipi Livni, aseguró ayer al Canal 10 de la televisión israelí: "Olmert debe irse". Éste respondió desafiante: "Livni no puede sucederme".
Primero, porque el descrédito del primer ministro israelí entre la opinión pública alcanza cotas inéditas en un gobernante hebreo; y segundo, porque sus propios correligionarios de Kadima -un partido sin ideología definida constituido en torno a la figura del carismático Ariel Sharon en noviembre de 2005- se rebelan contra su liderazgo.
15 de los 29 diputados de Kadima han comenzado a exigir que Olmert deje paso a Livni, que nunca salió a defender a su jefe cuando éste fue atacado por varios escándalos de corrupción.
La responsable de la diplomacia aparece como la única miembro del Ejecutivo capaz de salvar a Kadima de la desaparición del mapa político.
Una opción que nadie descarta si no se adoptan urgentemente medidas drásticas. Livni apenas sale manchada del informe de la Comisión Winograd y no esconde sus apetencias por convertirse en la segunda mujer, después de Golda Meir, que accede al cargo de primer ministro de Israel.
Primera víctima
El ministro israelí sin cartera, Eitan Kabel, presentó ayer su dimisión, lo que supone la primera baja en el Gobierno de Olmert, después de la publicación del documento sobre la guerra del Líbano, conocido como 'Informe Winograd'
"No puedo permanecer en un gobierno encabezado por Olmert. Olmert es responsable y debe dimitir", dijo Kabel, también secretario general del Partido Laborista, en una rueda de prensa en Tel Aviv al presentar su dimisión.
Las encuestas tampoco lo favorecen
El 68 por ciento de los israelíes pide la dimisión del primer ministro Ehud Olmert y el 40 por ciento quisiera un adelanto de las elecciones, según una encuesta de la empresa independiente Diálogo difundida hoy por el diario Haaretz.
El sondeo, para el que fueron consultadas 500 personas, se hizo tras la difusión el lunes pasado del informe de la Comisión Winograd, que investigó los fallos cometidos por el Gobierno y las Fuerzas Armadas durante la guerra en el Líbano, en julio y agosto del año pasado, contra la milicia islamista de Hizbulá.
Sólo un 23 por ciento de los consultados dijo que Olmert, responsable de esos fallos junto con el ministro de Defensa Amir Peretz y el ex jefe de las Fuerzas Armadas, general en reserva Dan Halutz, tiene que seguir al frente del Gobierno.
Un 85 por ciento de los encuestados estimó que también debe dimitir Peretz, líder del Partido Laborista y principal asociado de la coalición de Olmert, líder del Partido Kadima.
El general Halutz, que condujo las operaciones durante los 34 días de esa guerra, que terminó con un alto el fuego negociado por el Consejo de Seguridad de la ONU entre Israel y el Líbano, dimitió en enero pasado después de concluir una investigación interna de los fallos a cargo de cincuenta equipos de oficiales de las FFAA.
Ante la pregunta sobre quién es el candidato 'más adecuado' para reemplazar a Olmert si se adelantaran las elecciones, en una escala de 1 a 10, el favorecido fue el ex primer ministro Benjamín Netanyahu, líder del Partido nacionalista de derecha Likud, con 5,27 puntos, seguido con 5,03 puntos por la actual ministra de Asuntos Exteriores, Tzipi Livni, del Partido de centro Kadima en el poder.
El veterano Simón Peres, también ex primer ministro, aparece en tercer lugar con 4,91 puntos.
Si se anticiparan los comicios nacionales, según los consultados por Diálogo, el Partido Likud con Netanyahu, actualmente jefe de la oposición, obtendría 30 de los 120 escaños del Parlamento (Kneset) contra 12 en las elecciones del 28 de marzo del año pasado.