El adelanto de los comicios se produjo debido a que los legisladores salientes no lograron ponerse de acuerdo en la elección de un nuevo presidente, ya que el principal candidato pertenece el partido AKP. Sus detractores, los secularistas, temen que el ingreso de los religiosos al poder signifique pasar a ser una nueva “república islámica”
Esta disputa provocó multitudinarias manifestaciones de los partidarios del secularismo, quienes acusaron al gobierno de tener una agenda islamista oculta a la hora de abordar políticas para el país.
A los secularistas les preocupa que el partido religioso, AKP, utilice el Islam para coartar sus libertades, por ejemplo, para tomar alcohol o vestir como les plazca.
El partido niega que esté siguiendo una agenda religiosa semejante, pero el hecho de que varios de sus dirigentes hayan integrado en el pasado un partido islamista levanta fuertes sospechas.
Los turcos religiosos buscan en el AKP alivio a varias normas secularistas que limitan sus propias libertades. Especialmente esperan lograr el derecho de que las mujeres musulmanas puedan estudiar y trabajar llevando su tradicional velo.
Aunque para ellos es un símbolo de su fe personal, los secularistas están convencidos de que representa el apoyo al Islam político.
Estas dos Turquías han vivido codo con codo mucho tiempo, pero los musulmanes devotos cada vez son más prósperos y ocupan cargos más prominentes. Ahora, además, tienen acceso al poder político, y los secularistas tienen miedo.
El domingo se sabrá cuál de las dos Turquías es el más fuerte.
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