Luego de 11 días de negociaciones, los países lograron finalmente aprobar el tratado que prohibe totalmente las bombas racimo. El miércoles,
el proyecto del mismo había sido aprobado por unanimidad. A través del mismo, los signatarios se comprometen a no utilizar más ese tipo de armas así como destruir sus existencias en un plazo de ocho años, y a financiar programas para limpiar antiguos campos de combate de las municiones sin detonar.
Durante la conferencia, los oradores pidieron a las naciones fabricantes de este tipo de munición que no participaron de la conferencia, como Estados Unidos, Israel, Rusia y China, que acepten las conclusiones de las negociaciones iniciadas en Noruega en febrero del 2007.
Por su parte, Ban Ki-moon expresó mediante un comunicado que "la totalidad de las Naciones Unidas está dispuesta a respaldar y ayudar a los estados firmantes en la adopción de sus obligaciones conforme al tratado". "Por ello exhorto a los estados a que firmen y ratifiquen este importante acuerdo sin retraso alguno, y espero su pronta entrada en vigencia", agregó el texto.
Una bomba de racimo está formada por una bomba “contenedor” que puede ser lanzada desde tierra, mar o aire y que, al abrirse durante la trayectoria, expulsa entre varias docenas y varios cientos de submuniciones que se dispersan en amplias superficies. Estas armas actúan de forma indiscriminada, alcanzando, en un 98 por ciento de las ocasiones, a civiles.
En tanto, el gobierno de Japón anunció hoy que suscribirá dicho pacto internacional en diciembre, lo que supone un cambio respecto a la postura que ha mantenido hasta ahora, favorable a una prohibición parcial. La decisión, que ha dejado desconcertado al ámbito militar nipón, ha sido bienvenida por políticos y grupos cívicos.