Según la cadena australiana 'ABC', Gusmao asume el control de los cuerpos de seguridad del Estado: las Fuerzas Armadas y la Policía, dos cuerpos que han protagonizado cruentos enfrentamientos en los días pasados. El mandatario indicó que el estado de emergencia tendrá una vigencia de 30 días, aunque podrían ser prorrogables.
Gusmao hizo este anuncio ante la prensa tras negociar desde el lunes una solución junto al Primer Ministro del país, Mari Alkatiri, y el Presidente del Parlamento.
Alkatiri afirmaba el fin de semana pasado que la situación que se vive ahora es un golpe de Estado contra su Gobierno. Este líder, un musulmán en una nación mayoritariamente católica, es considerado uno de los responsables de la crisis.
Timor Oriental, antigua colonia portuguesa, vive una ola de violencia desde el pasado abril.
El despido de 591 militares en marzo que protagonizaban una protesta laboral está considerado el detonante del enfrentamiento entre los timorenses del oeste, a quienes se ve como partidarios de la anexión a Indonesia, y los del este, considerados como los promotores de la independencia.
Las luchas entre bandas rivales y el pillaje han dominado desde entonces Dili, la capital, a pesar de la presencia de tropas internacionales. Los saqueos han llegado incluso a la oficina del fiscal general del país.
Algunas organizaciones no gubernamentales que operan en Timor Oriental han advertido de una inminente crisis humanitaria, y el ministro timorés de Asuntos Exteriores, Jose Ramos Horta, ha advertido de la necesidad de que las personas desplazadas por la violencia, que se calcula en unos 90.000 refugiados, vuelvan a sus casas.