China volvió a rechazar cualquier mediación extranjera en el
conflicto del Tíbet y advirtió a otros países que no deben recibir al Dalai Lama, el líder espiritual de los tibetanos. "El Tíbet es una cuestión interna de China y no cabe ninguna intervención extranjera", afirmó el portavoz del Ministerio del Exterior, Qin Gang, ante la prensa en Pekín.
Qin responde así a propuestas según las cuales podría tener un papel mediador el Comité Olímpico Internacional (COI). También se ofrecieron el Primer Ministro británico, Gordon Brown, y el gobierno francés, según revela el periódico "Le Figaro".
En vista de que gobiernos como el británico, el francés y el polaco se manifestaron dispuestos a recibir al
Dalai Lama, el portavoz del Ministerio advirtió de las consecuencias de hacerlo. "No es adecuado darle una plataforma para sus actividades separatistas", afirmó.
Además, volvió a acusar al religioso de orquestar "la violencia, los asesinatos, destrucciones e incendios provocados" en Lhasa. "Esperamos que la comunidad internacional se haga una imagen clara de la naturaleza del Dalai Lama y no le preste más apoyo".
Por otra parte, el portavoz instó a los gobiernos extranjeros a garantizar la protección de las embajadas y consulados chinos ante posibles protestas. En 17 países las representaciones sufrieron daños y se vio amenazada la seguridad de los diplomáticos chinos, afirmó.