Los comentarios de Hadley se dieron una entrevista con el programa 'Fox News Sunday', donde consideró que desde su postura el boicot a la ceremonia inaugural "en cierto sentido es un espejismo".
"Desafortunadamente, creo que muchos países piensan 'bueno, si decimos que no vamos a la inauguración ponemos nuestro granito de arena por el Tíbet'. Eso es una escapatoria", explicó.
De esta manera, para el funcionario estadounidense es preferible utilizar la "diplomacia callada" que actualmente está practicando su país para transmitir sus mensajes al Gobierno chino, y no la "confrontación" que supondría el boicot de los Juegos Olímpicos.
"Si a otros países les preocupa (Tíbet), deberían hacer lo que nosotros hacemos por la diplomacia, enviar un mensaje claro a los chinos de que ésta es una oportunidad, que todo el mundo estará viendo, de demostrar que toman en cuenta y están decididos a tratar a ese pueblo con dignidad y respeto", aseveró el asesor de la Casa Blanca.
La semana pasada, Bush afirmó: "no veo las Olimpiadas como un acontecimiento político, lo veo como un acontecimiento deportivo".
Si bien el mandatario estadounidense declaró que piensa acudir a los Juegos, la Casa Blanca no ha confirmado aún si asistirá a la inauguración.
Por el contrario, otros líderes mundiales, como el primer ministro británico, Gordon Brown, o la canciller alemana, Angela Merkel, han anunciado que no asistirán a la ceremonia inaugural.
Mientras tanto, la antorcha olímpica continúa su recorrido por el mundo en Tanzania, donde no se esperan incidentes como los ocurridos en Londres, París y San Francisco.
China no dialogará con el Dalai Lama
A pesar de las presiones de la comunidad internacional, el presidente chino Hu Jintao rechazó nuevamente reunirse con el líder espiritual de los tibetanos y lo volvió a acusar de "instigar la violencia" y "sabotear los Juegos Olímpicos de Pekín".
"El obstáculo para los contactos y las conversaciones no está en nuestra parte, sino en la del Dalai Lama", dijo Hu, a pesar de que el líder religioso ha reiterado en varias oportunidades que está a favor de los Juegos en Pekín y contra toda forma de violencia.
El mandatario chino insistió en las dos condiciones exigidas por China para conversar con el Dalai: que "acabe con su lucha por la independencia del Tíbet y que renuncie a la violencia".
"Nuestro conflicto con la banda del Dalai no es un problema étnico, ni un problema religioso, ni un problema de los derechos humanos", dijo Hu. "Es un problema de salvaguardar la unificación nacional o dividir a la patria", agregó el presidente chino.
"China no interfiere en los asuntos internos de otros países, ni intenta imponer su propia voluntad a otros. China está decidida a lograr una solución pacífica de las disputas internacionales", agregó, insistiendo así en la tesis del "asunto interno", dado que considera al Tíbet una provincia china. Aunque Tíbet fue invadido por el ejército chino en 1950 y su etnia y tradiciones son diferentes a las chinas.
En este sentido, el Partido Comunista criticó la "arrogante intromisión" del Parlamento Europeo "en los asuntos internos" del país, por haber pedido a los gobernantes de los países europeos no asistir a la inauguración de los Juegos Olímpicos de Pekín, en agosto venidero.
En un comunicado del Congreso Nacional del Partido Comunista de China se señala: "expresamos nuestra fuerte indignación y firme oposición a las resoluciones y actos que interfieren arrogantemente en los asuntos internos chinos, debilitan las relaciones chino-europeas, hieren gravemente los sentimientos del pueblo chino e impulsan a las fuerzas secesionistas que buscan la independencia del Tíbet".
El jueves pasado, el Parlamento Europeo condenó duramente la represión china en el Tíbet y no descartó boicotear la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos si China no emprende el diálogo con el Dalai Lama.
Piden por el fin de la violencia
Decenas de miles de personas acudieron ayer al estadio deportivo de Seattle para apoyar el llamamiento del Dalai Lama para acabar con la violencia y hacer del siglo XXI "el siglo del diálogo".
Los organizadores aseguraron que acudieron unas 51.000 personas. El líder tibetano, que hablo de compasión, estuvo sentado en una silla roja situada bajo un toldo en el césped del estadio. Durante el desarrollo d ela misma, el Dalai Lama no hizo ninguna referencia a los recientes disturbios sucedidos en Tíbet ni a las sugerencias de un posible boicot a la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos 2008.
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