Los disturbios continuaban el domingo en una provincia vecina del Tibet, dos días después de violentas protestas de los tibetanos contra el Gobierno chino en Lhasa, que según representantes de la región en el exilio dejaron 80 muertos.
En Sichuan, una de las cuatro provincias con gran población tibetana, el principal edificio de policía del Gobierno estaba sitiado. Una multitud de tibetanos arrojaron bombas de combustible, incendiando una estación de policía y un mercado, y quemando dos autos de policía y un camión de bomberos. Las fuerzas de seguridad dispararon gas lacrimógeno y arrestaron a cinco personas.
La violencia de hoy se produjo luego de que líderes tibetanos en el exilio dijeran que, en los enfrentamientos con las fuerzas chinas habían muerto al menos 80 personas en Lhasa.
En tanto, tropas anti-motines bloquearon Lhasa, una remota ciudad en lo alto del Himalaya cerrada para periodistas extranjeros sin permiso y ahora prohibida para los turistas. Las autoridades intentan evitar con el bloqueo una repetición de la violencia del viernes, la más seria en casi dos décadas.
China suspendió los permisos de viaje de extranjeros al Tíbet por "preocupaciones de seguridad," informaron medios estatales. El Gobierno regional tibetano suspendió la entrega a los extranjeros de solicitudes de viaje a la región himalaya, informó la agencia de noticias Reuters hoy por la tarde.
"También sugerimos que los turistas extranjeros que se encuentran actualmente en el Tíbet abandonen la provincia en los próximos días" dijo Ju Jianhua, director de la Oficina de Asuntos Externos de la región, según una cita de Reuters.
Por su parte, el Dalai Lama, el líder espiritual del Tibet y Premio Nobel de la Paz que huyó a India en 1959, solicitó una investigación para averiguar si se estaba produciendo un genocidio cultural -intencional o no- en su tierra natal.
"La nación del Tibet está afrontando serio peligro. Aunque el Gobierno de China lo admita o no, hay un problema," dijo a periodistas el Dalai Lama, acusado por Pekín de ser un separatista.
El espasmo de la ira tibetana ante la presencia china en la región se produjo días después de pacíficas protestas de monjes y se considera un serio revés para las preparaciones de Pekín de cara a los Juegos Olímpicos en agosto.
La violencia se extiende a Paris
Cientos de personas se manifestaron también hoy ante la Embajada de China en París en apoyo al pueblo tibetano frente a la represión de las autoridades de Pekín, en un acto que desembocó en enfrentamientos con la Policía.
La Prefectura de la capital francesa cifró en 550 las personas que participaron en la protesta. Algunos asistentes intentaron acceder a la legación china, lo que obligó a los agentes a cargar contra ellos y utilizar gases lacrimógenos.
Los participantes corearon lemas contra China, a la que acusaron de haber provocado una dura represión en el Tíbet.
El presidente de la comunidad tibetana en Francia, Thupten Gyatso, denunció "medio siglo de persecución bajo ocupación china" y pidió una intervención internacional en el país.