Ayer, el gobierno de Haniyeh prometió castigos ejemplares a los responsables de dicho ataque, mientras fuerzas de seguridad de ese grupo arrestaron a al menos 162 hombres de Fatah y clausuraron una veintena de oficinas e instituciones pertenecientes al grupo.
Como respuesta, las fuerzas de seguridad leales al presidente palestino, Mahmoud Abbas, detuvieron en Cisjordania a 20 activistas de Hamás en la ciudad de Jenin, quienes según un funcionario de seguridad serían interrogados sobre alijos de armas y actividades de militantes. Otros 15 miembros de la facción islámica fueron apresados en redadas en Tulkram.
Abbas rechazó hoy las acusaciones de los líderes Hamas en la Franja de Gaza, condenó la nueva ola de violencia e instó al diálogo de facciones. Además, solicitó apoyo para conformar un comité independiente con líderes palestinos y activistas de derechos humanos para investigar el ataque del viernes en Gaza.
En declaraciones desde El Cairo tras reunirse con el presidente egipcio, Hosni Mubarak, Abbas manifestó: "Aceptaríamos cualquier decisión que arrojara como resultado este comité de investigación, porque no aceptamos los horribles actos ocurridos en Gaza." Aunque aclaró: "no aceptamos acusaciones ni contraacusaciones, ni las insinuaciones realizadas por Hamás para acusar a Fatah (...) de la responsabilidad por lo ocurrido".
Mientras, el portavoz de Hamás Sami Abu Zuhri calificó el llamado a diálogo efectuado por Abbas como "no honesto," argumentando que las investigaciones sobre los asesinatos del viernes evidenciaron que hubo altos oficiales de Fatah involucrados.
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