Estados Unidos pretende terminar con el control de los talibanes a través de su operación 'Mushtarak', la mayor desde la caída del régimen. Miles de infantes de Marina norteamericana y soldados afganos avanzaron ayer sobre Marjah, la mayor localidad bajo control de los insurgentes, en una gran ofensiva que busca restablecer el control del gobierno sobre una amplia zona del sur del país.
Esta misión de gran envergadura se engloba en la campaña planeada por el presidente estadounidense, Barak Obama, para enviar 30.000 militares norteamericanos más a Afganistán y retomar el control de las zonas rebeldes a lo largo del presente año, con la intención de comenzar a replegarse a partir de mediados de 2011
Tropas de la OTAN y de Afganistán lanzaron ayer de madrugada la ofensiva.
Fuerzas terrestres atravesaron una línea de defensas que incluía minas y bombas caseras y cruzaron un canal importante para llegar a la entrada norte de la ciudad.
El general de división Nick Carter, que comanda las fuerzas de la OTAN en el sur del país, definió como "exitosa" la inserción de las tropas de su país en Marjah.
Al menos 20 insurgentes murieron y 11 fueron arrestados hasta ahora, dijo el general Sher Mohamed Zazai, comandante afgano en la región.
Los soldados han confiscado fusiles Kalashnikov, ametralladoras pesadas y granadas a los detenidos, afirmó.
Unos 4000 soldados británicos acompañaran esta dura ofensiva.
Por su parte, el presidente Hamid Karzai pidió a los efectivos de su país y extranjeros que "ejerciten precaución absoluta para evitar lastimar a los civiles". También llamó a los insurgentes a aprovechar la oportunidad para dejar la lucha armada y volver a la vida civil.