En un clima de creciente agitación, el Primer Ministro tailandés, Samak Sundaravej, aceptó la renuncia d su Ministro de Exteriores, Tej Bunnag, ex consejero real que tomó posesión de su cargo hace sólo seis semanas.
"En la carta de dimisión, Tej dice que ha sido presionado desde varios partidos, lo que provocó un colapso en su mujer porque su marido se unió a un gobierno que está siendo atacado", argumentó Samak. "Le entiendo porque no es un político y le agradezco su ayuda al gobierno", añadió.
Pero el Primer Ministro se mantuvo firme frente a sus adversarios, a los que comparó con una "secta radical suicida", y descartó la disolución del Parlamento o su propia renuncia. "No voy a dimitir, ni disolveré el Parlamento. Permanezco para preservar la democracia y proteger la monarquía", dijo en un mensaje retransmitido por la radio.
Desde el 26 de agosto, miles de manifestantes monárquicos están atrincherados en el complejo donde se encuentra la sede gubernamental en Bangkok para pedir la dimisión de Samak. Sus detractores acusan a Samak de ser una "marioneta" del ex hombre fuerte de Tailandia, Thaksin Shinawatra, derrocado en un golpe de Estado en 2006 y refugiado en Gran Bretaña a raíz de acusaciones de corrupción y falta de respeto a la monarquía.
El martes, Samak, de 73 años, investido Primer Ministro en febrero al término de las primeras elecciones legislativas desde el golpe, decretó el estado de excepción en la capital tailandesa tras violentos enfrentamientos entre partidarios y opositores del primer ministro que dejaron un muerto y 44 heridos.