El jefe del ejército tailandés, el General Anupong Paochinda, pidió la disolución del Gobierno y la convocatoria de nuevas elecciones en una declaración televisada en la que apareció rodeado de los jefes militares y de la policía tras una reunión con empresarios y altos mandos de las fuerzas de seguridad. "Esto no es una asonada. El Gobierno continúa teniendo total autoridad. Estos puntos son la vía para solventar el problema que ha sumido al país en una profunda crisis", declaró el militar.
Paochinda tiene previsto hablar con el Primer Ministro tailandés, Somchai Wongsawat, cuando éste regrese al país tras hoy haber participado en la cumbre del Foro de Cooperación Económica de Asia-Pacífico (APEC), celebrado este fin de semana en Perú. Su avión tendrá que aterrizar en otro aeropuerto, ya que el internacional permanece bloqueado por las protestas.
El militar también pidió a los manifestantes que abandonen el aeropuerto internacional de Suvarnabhumi, cuya torre de control tomaron esta madrugada. Sondhi Limthongul, el líder de los manifestantes de la Alianza Popular por la Democracia (APD), que mantiene bloqueado el aeropuerto, rechazó previamente una oferta de diálogo del Gobierno. "Tiene que dimitir antes de que nos sentemos a hablar", afirmó ante sus partidarios. El Primer Ministro tiene planeado reunirse con el Rey Bhumibol Adulyadejb y no se espera que tome ninguna decisión hasta después de la reunión.
El movimiento monárquico progubernamental Alianza Democrática Antidictadura, rival de la APD que critica que ésta trate de cambiar el Gobierno desde la calle, declaró que si el Primer Ministro dimite, lo considerarán un golpe de Estado y lanzarán movilizaciones contra el Ejército. "Habrá guerra con toda seguridad", aseguró un dirigente de la formación.
Los enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad tailandesas y opositores del Gobierno, que mantienen bloqueado el aeropuerto internacional de Suvarnabhumi se recrudecieron esta madrugada tras el estallido de varias explosiones que dejaron al menos ocho heridos. Por este aeropuerto pasan 125.000 viajeros cada día y salen unos 76 vuelos cada hora. Los manifestantes tomaron anoche la torre de control del aeródromo y declararon que cualquier avión que quisiera utilizar una pista tendría que "pedir permiso", según anunció uno de los cabecillas de la protesta. Fueron suspendidos todos los vuelos al aeropuerto y 10.000 turistas se vieron afectados. Los 3.000 viajeros que quedaron atrapados fueron evacuados por funcionarios del Gobierno que les pidieron disculpas.
El bloqueo del aeropuerto principal de Bangkok fue una de las protestas más visibles de la campaña del APD contra el Gobierno tailandés, que dura ya seis meses. "Es hora de elegir entre el bien y el mal, entre los leales y los traidores", declaró, por su parte, el líder del APD, Somsak Kosaisuk.
El Primer Ministro rechazó ya en varias ocasiones las peticiones de los opositores, que lo consideran un títere del ex Primer Ministro Thaksin Shinawtra, cuñado suyo y que fue expulsado por un golpe de Estado en 2006. Ahora, acusado de corrupción, está refugiado en Londres. El APD es una coalición monárquica integrada por intelectuales y activistas que tiene su fuente de apoyo en la clase media urbana. Las zonas rurales se inclinan más por el actual Gobierno.
Pero el movimiento, que mantuvo una movilización casi permanente durante seis meses contra el Gobierno y que exige la salida de todo ministro del Partido del Poder del Pueblo (PPP), al que acusan de fraude electoral en las pasadas elecciones de diciembre, está perdiendo apoyo popular. Las encuestas muestran el cansancio popular con las protestas. Los apoyos financieros y morales del partido entre las elites económicas comienzan a resquebrajarse por miedo al impacto económico que la falta de normalidad gubernamental comienza a tener en Tailandia.
Las protestas alcanzaron su punto culminante durante el pasado mes de agosto, cuando hasta 30.000 manifestantes encolerizados tomaron la oficina del Primer Ministro en Bangkok y mantuvieron duros enfrentamientos con la policía. El Gobierno tuvo que acantonar unidades militares en la capital, declarar el estado de emergencia, el toque de queda y poner a un militar a cargo de la capital para restablecer el orden.