Los manifestantes antigubernamentales pusieron hoy fin a más de una semana de ocupación del aeropuerto internacional de Bangkok, donde comienzan los preparativos para reanudar los servicios de las aerolíneas comerciales.
La retirada de los miles de seguidores de Alianza del Pueblo para la Democracia, tiene lugar al día siguiente de que el Tribunal Constitucional ordenara la disolución de tres de las seis formaciones de la coalición de Gobierno, e inhabilitara a 109 políticos, entre ellos al primer ministro, Somchai Wongsawat, por fraude electoral.
El desmantelamiento del campamento, formado por tiendas de campañas, carpas, puestos de socorro, y dotado de cocinillas, comenzó a primeras horas del miércoles.
Además, los manifestantes desmantelaron los controles de seguridad que tenían montados en los accesos a la terminal con la finalidad de impedir la infiltración de miembros de las fuerzas de seguridad.
Unas horas antes, el director general de Suvarnabhumi, Serirat Prasutanond, declaró a los periodistas que el aeropuerto comenzará a dar salida a los primeros vuelos comerciales el próximo viernes a mediodía
El cierre temporal de ambos aeropuertos a unos 35 y 30 kilómetros de la capital tailandesa, respectivamente, había dejado a 350.000 pasajeros sin vuelos.
Un escenario por demás incierto
Pero pese a estos avances, la situación está lejos de resolverse. Unos 7.000 partidarios del gobierno saliente (vestidos de rojo para diferenciarse de los opositores, que visten de amarillo) se concentraron en Bangkok para protestar contra la decisión judicial que califican la situación como un "golpe de Estado encubierto".
Tras conocer el fallo, el Partido del Poder del Pueblo (PPP, en el poder) anunció que sus miembros que no fueron castigados se reagruparán bajo un nuevo nombre y propondrán un nuevo primer ministro.
Por su parte, el fundador del movimiento opositor amenazó con nuevas manifestaciones si se produce un eventual regreso al poder de los partidarios de Thaksin.
Desde que estalló la crisis en agosto, siete personas murieron y varios centenares resultaron heridas en enfrentamientos entre ambos bandos.
También murieron en los últimos días cuatro extranjeros (dos canadienses, un holandés y un húngaro) en accidentes de la circulación, cuando trataban de llegar al sur del país para tomar vuelos de regreso a sus países.