La APD mantiene una campaña de movilización permanente desde hace ya seis meses exigiendo la dimisión del primer ministro, cuñado del ex canciller Thaksin Shinawatra, depuesto por un golpe de Estado militar en 2006.
"Es el momento de elegir claramente entre el bien el mal, entre los leales y los traidores", ha arengado a la multitud vestida con las camisetas amarillas del partido el líder del APD, Somsak Kosaisuk. Los manifestantes han amenazado con interrumpir el tráfico aéreo mañana, cuando el primer ministro Somchai Wongsawat regrese de la cumbre de la APEC.
El movimiento, que exige la salida de todo ministro del Partido del Poder del Pueblo (PPP), al que acusan de fraude electoral en las pasadas elecciones de diciembre, está perdiendo apoyo popular.
Los apoyos financieros y morales del partido entre las elites económicas comienzan a resquebrajarse por miedo al impacto económico que la falta de normalidad gubernamental comienza a tener en Tailandia. "La gente que ha estado apoyando al APD en la sombra teme que hayan perdido el control. Es una amenaza para el orden público y para la misma estructura del estado", ha señalado el analista Chris Baker.