El presidente sudanés, Omar al-Bashir, lideró una reunión del gobernante Partido del Congreso Nacional que rechazó firmemente el borrador de la resolución, argumentando que comprometía la soberanía de Sudán.
El máximo mandatario agregó que el proyecto británico-estadounidense pretende convertir a Sudán en un protectorado. "No permitiremos que Gran Bretaña vuelva a colonizar Sudán otra vez, después de más de 50 años de independencia".
Un alto funcionario del partido dijo más tarde en la radio de Sudán que las condiciones establecidas en el borrador redactado por Estados Unidos y Gran Bretaña eran peores que lo propuesto antes por Washington.
En la actualidad, hay una misión de paz de la Unión Africana (UA) en esta conflictiva región, conocida como AMIS y que cuenta con 7.000 soldados, con expectativas de que se convierta en una operativo bajo bandera de la ONU capaz de frenar la grave crisis humanitaria que afecta a esa región.
Según el Comité Internacional de Rescate, más de 200 mujeres han sido violadas en el campo de refugiados de Kalma, uno de los más grandes de Darfur, en las últimas cinco semanas y hay más de dos millones de deplazados por el conflicto. Además el pasado mes, nueve trabajadores humanitarios fueron asesinados, y 20 vehículos fueron robados en Darfur.
Sin embargo, Al Bashir se opone rotundamente a una fuerza pacificadora de este tipo, alegando que la UA ya está realizando un buen trabajo y que un ulterior despliegue tiene otras "motivaciones ocultas".
El pasado mes de junuio, Sudán suspendió el trabajo de una misión de Naciones Unidas en Darfur después de acusar al organismo internacional de transportar a un líder rebelde que se opone al acuerdo de paz que se alcanzó en mayo de 2006.
Washington y Gran Bretaña han estado trabajando de cerca para asegurar un acuerdo en el Consejo de Seguridad de la ONU para desplegar en Darfur una fuerza de paz bien equipada de 17.000 soldados.