El Presidente de Sudán, Omar Hasan al Bachir, dijo que no cooperará con la Corte Penal Internacional (CPI), después de haber sido acusado por este tribunal de crímenes de guerra, lesa humanidad y genocidio por el conflicto de Darfur.
Estas son las primeras declaraciones del Presidente sudanés después de que, el pasado lunes, el fiscal jefe de la CPI, Luis Moreno Ocampo, pidiera una orden de arresto contra el Presidente sudanés por los crímenes cometidos en la región de Darfur, donde murieron más de 300.000 personas en cinco años de conflicto.
Bachir rechazó tajantemente cualquier "provocación política o intento de presión", en una reunión que mantuvo con un grupo de abogados árabes, en la capital sudanesa. "Estamos preparados para defendernos y defender a nuestro país y no responderemos a ninguna provocación o presión", dijo el gobernante, que considera que detrás de la decisión de Ocampo hay motivaciones políticas y la mano de Estados Unidos.
Asimismo, Bachir aseguró que "por Dios que no entregaremos ni un solo pelo de un ciudadano sudanés para que sea juzgado en el exterior", en referencia al ex Viceministro del Interior sudanés, Ahmad Mohamed Harun, y al líder de la milicia "Yanyauid", Ali Kushayb.
El pasado mes de mayo, la Corte Penal Internacional emitió dos órdenes de arresto contra ambos por crímenes de guerra y lesa humanidad, pero Sudán se negó hasta el momento a entregarlos a la justicia internacional y Harun sigue formando parte de la administración sudanesa como responsable de asuntos humanitarios.
Desde la ONU se pidieron reiteradamente la colaboración de Jartum con la CPI y, después de los últimos acontecimientos, fuentes diplomáticas del Consejo de Seguridad indicaron que la entrega de los dos hombres buscados por la justicia sería un gesto favorable para el Presidente Bachir.