Murtada Hassan, director ejecutivo de la empresa aérea Sun Air, señaló que las autoridades del aeropuerto libio de Kufra le habían informado sobre la rendición. Por otra parte, agregó que se entregaron dos secuestradores, pero que otros podían haberse escapado mezclados con los 87 pasajeros que fueron puestos en libertad previamente.
No obstante, un funcionario de aviación civil que podía ver el avión desde un edificio del aeropuerto, negó con posterioridad que los delincuentes se hubiesen entregado, pero sin aclarar la razón por la que creía eso.
Nunca quedó bien en claro, desde que comenzó el incidente, ni el número ni la identidad de los secuestradores.
Autoridades del aeropuerto libio señalaron que eran rebeldes de Darfur. Sin embargo, Hassan aseguró que las razones del secuestro eran personales y no estaban conectadas con ningún grupo político ni rebelde. Dichos asuntos no podían ser revelados por motivos de seguridad, admitió Hassan.
El Boeing 737 fue tomado por los secuestradores al poco tiempo de despegar desde Nyala, en Darfur, cuando transportaba 95 pasajeros. El avión, que estaba en ruta a Khartoum, fue desviado a una pista de aterrizaje de la Segunda Guerra Mundial en el oasis de Kufra, en el desierto de Sahara en Libia.
Unos 55 policías y agentes de seguridad rodearon el avión mientras que negociadores trabajaban por la libertad de los pasajeros, dijo el cónsul de Sudán en Jufra, Mohammed al-Bila Othman, dijo la agencia noticiosa oficial JANA.
La cancillería de Sudán calificó el secuestro de "acto terrorista irresponsable" y dijo que deseaba que los secuestradores fuesen extraditados.