El ministro de Comunicación, Lakshman Yapa Abeywardena, rechazó el pedido a un alto el fuego y señaló: "No vamos a someternos a la presión internacional para detener la ofensiva".
El miércoles por la noche, los 15 miembros del Consejo de Seguridad de la ONU manifestaron estar "muy preocupados" por "la crisis humanitaria que se agrava", e instaron al Gobierno de Sri Lanka y a los Tigres de Liberación de Eelam Tamil (LTTE) a "garantizar la seguridad de los civiles" y a "respetar sus obligaciones de acuerdo a la ley humanitaria internacional".
"No tenemos problemas con eso", dijo Yapa. Ésta era la primera vez que el Consejo de Seguridad tomaba una posición formal sobre el conflicto desde el empeoramiento de la crisis en el noreste de Sri Lanka en el mes de abril.
Según estimaciones de la ONU, 6.500 civiles murieron y 14.000 resultaron heridos entre finales de enero y mediados de abril, durante la ofensiva final del ejército contra la insurrección separatista de los Tigres Tamiles.