En los choques armados, los más graves que se registran desde hace una semana, participan, por un lado, combatientes islámicos y milicianos del clan Hawiye, el más importante de Mogadiscio, y, por el otro, soldados del Gobierno y tropas de Etiopía.
En las batallas callejeras han muerto más de 20 personas, aunque la cifra podría ser muy superior. Las escenas de violencia fueron terribles, incluso para los estándares de un país, Somalia, que lleva 16 años sin un Estado. Fueron los peores combates desde el 1 de enero.
"La gente está preocupada. No sabe si va a sobrevivir", asegura Osman Gabayre, un periodista local que vio cinco civiles muertos y los restos de 17 soldados etíopes junto a un camión destruido por una granada anticarro. Una turbamulta ató a uno de los militares y lo arrastró por las calles.
Varios helicópteros etíopes lanzaron cohetes sobre el mercado de Bakara, célebre desde octubre de 1994, cuando las tropas estadounidenses quedaron atrapadas en una dura batalla, en la que resultaron muertos 18 de sus soldados y cerca de mil milicianos somalíes, y que sirvió de argumento para la película Black Hawk.
Es la primera vez desde enero que Etiopía bombardea la capital somalí, Mogadiscio, lo que confirma el deterioro de la situación en el país. "Los heridos llegan cada minuto. Es demasiado", exclamó un médico del hospital de Madina. Fuentes humanitarias afirman que más de 100 heridos fueron ingresados en los dos principales hospitales.
El débil Gobierno provisional somalí (formado por señores de la guerra) y el Ejército etíope contratacaron en diciembre a las milicias islamistas que se habían hecho con el control del sur y del centro del país. Logró expulsarlas de Mogadiscio en Año Nuevo. Estados Unidos las acusaba de ser de Al Qaeda.
Desde entonces el país ha regresado al caos. El principal clan de Mogadiscio sur, el hawiye, ha declarado la guerra a Etiopía y unido sus fuerzas a la milicia islamista que permaneció escondida en la capital y que ahora ha salido a la luz.