El Presidente de Somalía, Abdulahi Yusuf, y el Primer Ministro, Nur Hasan Husein, firmaron, en la capital etíope Adis Abeba, un acuerdo que pretende acabar con un mes de diferencias entre ambos que amenazaba el frágil Gobierno Federal de Transición (FTG).
Tras diez días de negociaciones, Yusuf y Husein firmaron el documento, que aclara las funciones de cada uno en la administración del país, aunque ninguno de ellos quiso dar detalles del acuerdo.
Tampoco quisieron aclarar cómo se resolverá el caso que inició la disputa, abierta cuando el Primer Ministro destituyó en julio pasado al alcalde de Mogadiscio, Mohamed Omar Habeeb, un firme aliado del Presidente.
"Hemos aprendido la lección y desde ahora evitaremos las diferencias", dijo Husein, que hoy mismo se enfrenta a un voto de confianza en el Parlamento.
Husein agregó: "en el trabajo del Gobierno, habrá obviamente diferencia de ideas, pero trataremos de limarlas para no llegar a una crisis que pueda amenazar nuestros compromisos y responsabilidades".
El conflicto iniciado con la destitución del alcalde de Mogadiscio se agravó cuando once ministros aliados de Yusuf dimitieron, pero Husein nombró otros seis para sustituirlos.
La crisis estuvo a punto de terminar con el FTG, apoyado por la Organización de las Naciones Unidos (ONU) y respaldado por tropas etíopes, y con los esfuerzos para recuperar en Somalía unas instituciones estatales que no funcionan desde 1991, cuando fue derrocado el Dictador Siad Barré y el país quedó dividido en feudos bajo control de distintos clanes.
Los grupos que integran la Unión de Tribunales Islámicos tomaron el control de la mayor parte del país en 2006, pero las tropas etíopes, con el respaldo de Estados Unidos, disolvieron la agrupación y pudieron situar en Mogadiscio al Gobierno de Transición.
El pasado 21 de agosto, el Gobierno de Transición firmó en Yibuti un acuerdo formal de paz con varios grupos de la Alianza para la Nueva Liberación de Somalia (ARS), que pretende avanzar en los pactos ya alcanzados en junio pasado.
Varias facciones islámicas no firmaron el acuerdo, entre ellas la más fuerte, el grupo Al Shabab, al que se relaciona con Al Qaeda y que sigue su campaña armada contra FTG, los "señores de la guerra" que lo apoyan y las fuerzas etíopes.
La semana pasada, Al Shabab tomó la ciudad portuaria de Kismayo, la principal del sur del país, donde murieron al menos 65 personas en los combates con la milicia de un clan local aliado del Gobierno y de Estados Unidos, y el grupo integrista aumentó así su control sobre una buena parte del territorio.