En la primera vuelta de la elección para la jefatura del PS, Segolene Royal obtuvo un 43,10% de los votos, por un 34,5% para Martine Aubry. El resultado final debe dirimirse en una segunda vuelta este viernes por la noche.
"La votación será muy reñida", pronosticó Benoit Hamon, tercer postulante a la jefatura del PS, que resultó eliminado en la primera vuelta del comicio partidario (22,83%) y que llamó a votar por Martine Aubry en la segunda.
Según Hamon, teniendo en cuenta las cifras, la alcaldesa de Lille, de 58 años, debería ganar, pero "será una última votación que se anuncia muy reñida", destacando el "gran cansancio de los militantes".
También sobre la base de los resultados, el lugarteniente de Segolene Royal, el eurodiputado Vincent Peillon manifestó su optimismo.
"Segolene Royal encabeza ampliamente, la aritmética quedó desautorizada", dijo Peillon, aludiendo al llamamiento en favor de Aubry hecho por Bertrand Delanoe, el alcade de París, cuyo proyecto había obtenido un 25% de los votos que no acabaron siendo para la alcaldesa de Lille.
Martine Aubry, de 58 años, además de su trayectoria como disciplinada militante socialista, que insiste en la necesidad de que el PS sea un partido de militantes anclado "a la izquierda", tiene en su haber la ley de las 35 horas de trabajo semanal cuando era ministra de Trabajo de Lionel Jospin.
Aubry se declaró "feliz" del llamado en su favor del representante del ala izquierdista del PS Benoit Hamon y se comprometió, en caso de victoria, "a cambiar profundamente el partido, renovarlo en su composición, y llevarlo al seno de los valores de izquierda".
Sin pronunciarse en favor de ninguna de las postulantes a su sucesión, el actual primer secretario del PS, François Hollande, llamó a cerrar filas en torno a "la que sea elegida", "sea cual sea su nombre".
Hollande destacó la necesidad de que "la próxima primera secretaria tenga la fuerza necesaria", insistió.
La tarea que espera a la nueva primera secretaria del PS es ni más ni menos la de unificar, reconstruir y dinamizar un partido que debe cumplir cabalmente su papel de oposición. Y en la perspectiva de la presidencial de 2012, invertir la tendencia tras la derrota en las últimas tres elecciones presidenciales.