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Tras una semana de receso, el grupo bipartidista liderado por el demócrata Edward Kennedy, quien negoció un frágil acuerdo con el gobierno del presidente George W. Bush, tendrá que superar más de una decena de enmiendas para que el proyecto avance y llegue a votación en los próximos días.
"La intención es que se vote (el proyecto) esta semana," dijo a Reuters Federico de Jesús, portavoz del líder de la mayoría demócrata en el Senado, Harry Reid. "Todavía es muy pronto para saber si el jueves se vota o (si) sería el viernes. Si se complica mucho, podría incluso hasta ser el sábado," agregó.
El proyecto legalizaría a unos 12 millones de inmigrantes ilegales, en su mayoría mexicanos, crearía un programa de trabajo temporal y reforzaría la seguridad en la frontera. Pero la medida desagrada a los sectores más conservadores, para quienes legalizar a los inmigrantes es dar amnistía a personas que violaron la ley.
En las filas demócratas, por ejemplo, importa que el proyecto garantice la rápida reunificación de familiar entre los inmigrantes.
Paìs polarizado
Una encuesta divulgada este lunes por el periódico The Washington Post y la cadena televisiva ABC News mostró que el polémico tema de la inmigración tiene dividido el país.
El sondeo indicó que un 52 por ciento de los estadounidenses apoya la legalización de los indocumentados si pagan multas y se someten a otras condiciones. Pero un 44 por ciento se opone a la legalización, mientras otro 4 por ciento no opinó, reveló la encuesta realizada entre 1.025 adultos entre 29 de mayo y 1 de junio.
Entre los grupos conservadores críticos a la ley del Senado está la Asociación Nacional de Ex Agentes Fronterizos. Ellos afirman que los ilegales contribuyen a mantener los sueldos bajos, quitan empleos a los estadounidenses y significan una amenaza para la seguridad el país.
"Lo que esta ley dice que es bueno para el país, es claramente malo para los trabajadores estadounidenses," dijo a periodistas Kent Lundgren, presidente de la Asociación. "Cuando millones de empleos se van al exterior, los empleos que quedan no pueden ser exportados y tampoco deberían estar disponibles a la competencia de trabajadores extranjeros, temporarios, legales o ilegales," agregó.
Por otro lado, grupos defensores de los inmigrantes apuntan a que el proceso de legalización como está en el proyecto del Senado llevaría años y costaría miles de dólares a las familias indocumentadas, que generalmente ganan bajos sueldos en sectores como agricultura, alimentación y construcción.
Si es aprobada en el Senado, la ley podría ser votada en la Cámara de Representantes en julio, según fuentes legislativas.
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