Los transportes públicos de Francia entraron en su sexto día de huelga este lunes, a las puertas de una semana en que los funcionarios se sumarán también al primer gran pulso contra la ambición reformadora del presidente Nicolas Sarkozy.
En la mañana de este lunes, la circulación en los transportes urbanos de París continuaba perturbada aunque era "mejor de lo previsto", dado que circulaba un metro de cada tres como media, afirmó la compañía pública RAPT. El tráfico de autobuses era del 35% de media a primera hora, según un portavoz de la RATP consultado poco después de las 07.00 (hora local)
Para la jornada de este lunes, la dirección de la compañía de ferrocarriles SNCF también señaló una mejora del servicio, con una "frecuencia más importante que el viernes" en la circulación de los trenes de alta velocidad (TGV), de los que funcionaban uno de cada dos.
En cuanto a las carreteras, las primera dificultades ya comenzaron a sentirse en torno a París a las 05H30 (04H30 GMT), con 12 km de atascos en una de las principales autopistas de entrada a la capital, según el Centro Nacional de Información en Carretera.
El gobierno francés no quiere dar marcha atrás a su proyecto, que prevé, principalmente, igualar el periodo de aportes de 37,5 años exigido en los regímenes especiales a los 40 años necesarios en el régimen general. Medio millón de trabajadores franceses se benefician de estos sistemas particulares de jubilación.
Para acentuar la presión sobre el gobierno, los huelguistas cuentan con unir sus fuerzas a la de los funcionarios, que el martes tienen previsto llevar a cabo una jornada de paro en protesta contra el proyecto de supresión de puestos (22.900 en 2008) y en favor de un aumento de sueldos. La convocatoria concierne a los 5,2 millones de funcionarios y podría causar problemas en los aeropuertos (los controladores aéreos, por ejemplo, son empleados del Estado).