El conservador Nicolas Sarkozy asumirá hoy la presidencia de Francia con promesas de profundas reformas y señales de apertura política que abrieron un debate en la oposición socialista.
La llegada de Sarkozy al poder pondrá fin al mandato de 12 años de Jacques Chirac, que ayer se despidió de los franceses con un breve mensaje televisado en el que se declaró "orgulloso del deber cumplido".
El electo presidente de Francia ofreció al socialismo que asuma cargos en el gobierno, pero el líder del mayor partido de la oposición, Francois Hollande, advirtió que quien se rinda a la tentación será "un ministro de la derecha".
También ayer se concretó el esperado trámite de la renuncia del primer ministro francés, Dominique de Villepin, que había llegado al cargo a finales de mayo de 2005, cuando la sociedad francesa rechazó una propuesta para la adhesión a la constitución europea.
En su mensaje de despedida, Chirac pidió a sus compatriotas que se mantengan "unidos y solidarios", informó la agencia italiana Ansa.
"Este miércoles transmitiré los poderes que ejercí en vuestro nombre a Nicolas Sarkozy, lo haré con una gran confianza en el futuro en nuestro país", agregó.
Chirac confió en que Francia, bajo la conducción de Sarkozy, mantenga su rol como "motor para la unidad de Europa y para la paz".
La prensa francesa arriesgó que el próximo primer ministro será Francos Fillon, considerado como un político con alto grado de fidelidad a Sarkozy.
Fillon manifestó la voluntad de cambio con la que dice asumir Sarkozy, que ganó el ballotage del pasado 6 de mayo a la socialista Segolene Royal.
"Los franceses votaron por una ruptura, nosotros la concretaremos. Los franceses votaron por el cambio, nosotros los asumiremos. Los franceses votaron reformas, nosotros reformaremos", prometió Fillon ante la dirigencia de su partido, la derechista Unión por un Movimiento Popular (UMP).
En vísperas del cambio de mando, el socialismo entró en debate ante la inesperada propuesta de Sarkozy de sumar algunos de sus dirigentes al gobierno.
Hollande rechazó esa idea y dijo que "cada uno está de frente a su propia ética, su propia conciencia, su propia convicción".
"Quien integre un gobierno de Francois Fillon estaría con la derecha y se convertiría en un ministro de la derecha", añadió en una conferencia de prensa. Sostuvo Hollande que "no es tratando de halagar los destinos individuales que se hace una política".
Patrick Devedjian por su parte, a quien se considera uno de los potenciales ministros en el gabinete de Sarkozy, se enfureció ante la sugerencia de que los socialistas integren el nuevo gobierno. Devedjian dijo que "la lealtad no es necesariamente lo opuesto a la competencia".
La asunción de Sarkozy no supone un descanso en la gimnasia electoral para los franceses, debido a que en junio próximo deberán regresar a las urnas para definir la conformación del Parlamento.
La UMP de Sarkozy muestra en las encuestas una ventaja, con una intención de voto del 37 por ciento contra el 28 por ciento del socialismo.
Según el sondeo del instituto IFOP, la UMP lograría entre 336 y 390 bancas en el Parlamento contra entre 145 y 190 que alcanzaría el partido de Royal.
El Movimiento Democrático, del centrista Francois Bayrou, logra un 14 por ciento, mientras el ultraderechista Frente Nacional se alzaría con el 7 por ciento.
Para alcanzar la mayoría absoluta en la Asamblea Nacional las fuerzas políticas deben lograr 289 bancas.
Los obetivos de Sarkó
La Unión Europea, la relación con Estados Unidos, Rusia y China, los países del Mediterráneo y Africa serán, en ese orden, las prioridades de Nicolas Sarkozy en política exterior, que inscribirá su acción diplomática entre la continuidad y la introducción de nuevos enfoques en la escena mundial.
Esta noche, ya como presidente, viajará a Berlín para mantener un primer contacto oficial con su homóloga Angela Merkel, respetando la tradición de que una vez investido el primer viaje oficial es hacia el otro lado del río Rin.
"Toda mi vida fui un europeo, creo sinceramente en la construcción europea", dijo Sarkozy la noche en que ganó las elecciones, y agregó que con él "Francia está de regreso en Europa".
Luego del rechazo a la Constitución europea de Francia en 2005, el bloque se paralizó. Merkel, al asumir hasta junio la presidencia rotativa de la Unión Europea, se propuso alcanzar un acuerdo entre los 27 países miembros para relanzar la construcción. Para Sarkozy, ésta pasa por la adopción de un "minitratado" que recupere lo esencial del texto rechazado.
Sin embargo, en su estilo, Sarkozy ya desentonó con sus predecesores. La semana pasada se reunió en París con el primer ministro británico, Tony Blair, lo que deja entender que ya no será la combinación franco-alemana, hasta ahora motor de Europa, la única que privilegiará el nuevo mandatario.
En Washington, expresaron satisfacción tras el anuncio de la victoria de Sarkozy. El presidente George W. Bush lo llamó ese mismo día para felicitarlo y el presidente electo dedicó una parte de su discurso a la relación con los Estados Unidos.
"Un país amigo y aliado", dijo Sarkozy esa noche. Su actitud rompe con la tradición que instauró Charles de Gaulle, y que respetó a rajatabla Chirac al oponerse a la guerra de Irak en 2003. Con Sarkozy, Washington puede contar con un aliado más en Europa.
Con respecto a Medio Oriente, es de esperar que la influencia de Francia sea menor, en especial porque Sarkozy no cuenta con las relaciones personales que Chirac mantuvo a través de los años con varios dirigentes árabes.
El nuevo presidente subrayó su preocupación por la "seguridad de Israel", que incluye la creación de un Estado palestino "independiente", pero agregó que es en el seno de la Unión Europea "que la política francesa hacia Medio Oriente debe expresarse".
Ingreso de Turquía en la UE. Se opone abiertamente al ingreso del país musulmán como miembro pleno. Propone, en cambio, una "alianza privilegiada".
Programa nuclear iraní. “Irán no puede tener acceso a la bomba atómica, pero la crisis debe resolverse en negociaciones multilaterales. Francia debe contribuir a la determinación de la comunidad internacional”.
En el plano nacional
Ley y orden
Considerado un duro durante su paso por el Ministerio del Interior, defiende que los reincidentes de 16 a 18 años sean juzgados como adultos.
Inmigración
Dijo que creará un Ministerio para la Inmigración y la Identidad Nacional; pretende dificultar el reagrupamiento de familias y establecer criterios y cuotas.
Economía
Quiere bajar los impuestos en 15.000 millones de euros (unos 20.500 millones de dólares) para reducir la carga de las empresas, construir alrededor de 700.000 viviendas hasta 2012 y crear un Plan Marshall para jóvenes desfavorecidos socialmente.
Energía atómica y medio ambiente.
Sarkozy aboga por continuar la actual política energética y defiende el actual papel decisivo de la energía atómica, para que Francia continúe siendo “independiente” en su abastecimiento.
Por Gastón Herrera