El proyecto de Unión Mediterranea de Nicolas Sarkozy es uno de los puntos de su agenda en Túnez, durante su visita oficial de 48 horas a ese país africano que se inicia hoy. El jefe de Estado francés viaja acompañado de su esposa, Carla Bruni, y de una amplia delegación empresarial.
Además de un intenso contenido económico, la lucha contra la amenaza terrorista de Al-Qaeda en el Magreb y el delicado asunto de los derechos humanos figuran en la agenda de los encuentros que mantendrá la delegación francesa en Túnez, tercer país norteafricano que visita Sarkozy después de Marruecos y Argelia. El régimen tunecino es frecuentemente acusado de atentar contra las libertades fundamentales y reprimir cualquier disidencia bajo el pretexto de la lucha contra el terrorismo y el extremismo islámico.
Pero será el proyecto de Unión para el Mediterráneo centrará el discurso que pronunciará mañana en el Instituto nacional de ciencias aplicadas y tecnológicas de Túnez, capital en la que podría tener su sede el futuro secretariado de la Unión que se lanzará oficialmente el próximo 13 de julio en París, bajo presidencia gala de la Unión Europea.
Según explicó el propio Sarkozy, es necesario que la asociación entre las dos riberas del Mediterráneo sea "fruto de un verdadero diálogo norte-sur y no de un concepto impuesto al sur por el norte".
Otro de los ejes del viaje será la gestión de la inmigración y la lucha contra los clandestinos. El ministro de Inmigración e Identidad nacional, Brice Hortefeux, firmará un acuerdo de "gestión concertada" que permitirá facilitar el acceso a Francia de trabajadores inmigrantes cualificados. El Gobierno francés ya tiene este tipo de acuerdo con Senegal, Congo, Gabón y Benín, pero Túnez es el primer país del Magreb en rubricarlo.
En el terreno económico, Sarkozy espera volver de Túnez con un acuerdo de cooperación nuclear y contratos para Airbus y Alstom. Primer socio comercial de Túnez, Francia ve amenazada su histórica posición de dominio por los crecientes lazos económicos de Túnez con Oriente Próximo, como ocurrió en 2002, cuando el egipcio Orascom se hizo con el mercado de telefonía móvil.
Así pues, durante su primer encuentro con el presidente tunecino, Zin el Abidin Ben Ali, Sarkozy espera arrancar un acuerdo de asociación nuclear civil similar al que tiene ya Francia con Libia, Marruecos o Argelia, que abrirá la vía a la formación de ingenieros.
Las relaciones económicas bilaterales serán el eje principal del discurso que el presidente galo pronunciará mañana ante 500 empresarios franceses y tunecinos.