Un "contrato de integración" que incluye el aprendizaje obligatorio de la lengua nacional para quienes quieran llegar a Europa, el fin de las regularizaciones masivas de ilegales y una política de asilo común son los ejes de un "pacto europeo sobre la inmigración y el asilo" que impulsa Francia.
Aunque el proyecto reconoce que la UE necesita la inmigración por razones demográficas y económicas, subraya que "Europa no tiene los medios para recibir con dignidad a todos lo que ven en ella 'El Dorado'".
En ese marco, Francia propone a los Estados miembros una organización de la inmigración legal "elegida y concertada de carácter profesional", que ponga fin a la llegada de personas de baja calificación a Europa, así como el establecimiento de "contratos de integración" obligatorios para los recién llegados.
Mediante estos contratos, los inmigrantes deberán aprender el idioma del país en el que viven, además de comprometerse con los "valores nacionales y europeos", como la igualdad entre géneros y la tolerancia. El borrador de este proyecto es actualmente negociado por el gobierno francés con sus socios de la UE.
En materia de asilo, el texto invita a los Estados miembros a crear a partir de 2009 "una oficina de apoyo europea", y a establecer en 2010 garantías comunes en ese materia y un estatuto de refugiado "uniforme". Lo que se busca es que en un plazo de 5 años, la UE y los Estados miembros instauren "una institución y criterios comunes de examen de las demadas de asilo", a fin de poner termino a las disparidades existentes.
Otras de las medidas es la de impulsar el retorno a su país de origen del inmigrante que entra de forma ilegal. Según el documento, en la actualidad, sólo uno de cada tres inmigrantes ilegales que deben ser deportados de la UE es expulsado y propugna negociar "contratos de readmisión" con los países de procedencia.
|
 |