El líder radical chiíta Moqtada Sadr explicó, por medio de un vocero, que recibe órdenes de los principales jerarcas chiítas del clero iraquí.
Los asistentes de Muqtada al-Sadr convocaron el lunes a un diálogo que resuelva un violento enfrentamiento con el gobierno iraquí, diciendo que el clérigo chiíta disolvería su milicia si los máximos líderes religiosos se lo pidieran.
Hassan al-Zarqani, un colaborador del clérigo radical, dijo desde Irán que al-Sadr consultará al gran ayatola Ali al-Sistani y a otros clérigos chiítas importantes si el gobierno continúa presionándolo para que disuelva su milicia o de lo contrario se le prohibirá a sus candidatos participar en las próximas elecciones.
Otro colaborador de al-Sadr, Salah al-Obeidi, dijo que al-Maliki no tiene autoridad para tomar tal decisión porque el asunto depende de la Alta Comisión Electoral de Irak y del parlamento.
"Estamos convocando a un diálogo como una manera de resolver los problemas entre los grupos iraquíes", declaró al-Obeidi a la agencia AP Television News en la ciudad sagrada de Nayaf. "La oficina de al-Sadr afirma que la puerta está abierta para alcanzar un entendimiento relacionado con estos problemas".
Las próximas elecciones
Zarqani se refirió a las elecciones provincianas programadas para el otoño y que probablemente redistribuyan el poder en Irak. Los seguidores de al-Sadr han acusado al gobierno del primer ministro de Irak, Nuri al-Maliki, y a partidos rivales de tratar de frenar su presencia política antes de las elecciones.
Seguidores de al Sadr dijeron el lunes que cualquier paso para prohibirles participar en las elecciones sería inconstitucional.
Ultimátum de Maliki
El primer ministro iraquí, Al-Maliki, un chiíta, advirtió el domingo en una entrevista a la cadena CNN que si el clérigo chií Muqtada al-Sadr no disuelve su milicia del Ejército Mahdi enfrentará el aislamiento político.
Nuevos enfrentamientos armados con bajas
Entretanto, el ejército estadounidense dijo que dos más de sus soldados murieron el domingo por bombas colocadas a la orilla de caminos, lo que elevó el saldo de bajas norteamericanas en la víspera a por lo menos cinco. El anuncio fue hecho un día antes de que dos altas autoridades estadounidenses en Irak comparezcan ante el Congreso para hablar sobre las perspectivas del retiro de tropas estadounidenses.
En el vecindario de Ciudad Sadr, el principal distrito chií de la capital de Irak, continuaron los enfrentamientos armados el lunes, un día después de feroces choques que estallaron cuando unos mil soldados de Estados Unidos e Irak empezaron una operación para penetrar más profundamente en el mayor bastión del Ejército Mahdi.
En la ciudad sureña de Basora, las fuerzas de seguridad iraquíes dijeron que una potente explosión derribó un edificio, dejando al menos tres milicianos muertos y cuatro heridos.