"Si desean arrestarlos va a ser imposible: ellos son ciudadanos de Rusia, y la constitución de Rusia hace que eso resulte imposible".
Chaika también anunció que no permitirá a los investigadores británicos visitar al ex funcionario de seguridad Mijail Trepashkin, quien se halla encarcelado en los Urales. Abogados del ex agente pidieron a las autoridades británicas recolectar su testimonio lo más pronto posible asegurando que su vida está en peligro.
En una carta desde la prisión Trepashkin, que cumple una sentencia de cuatro años por revelar secretos de estado, dijo que él advirtió a Litvinenko hace varios años que los servicios de seguridad habían creado una unidad especial para asesinarle a él y otros oponentes del Kremlin. Chaika calificó las acusaciones de Trepashkin de "tonterías".
El funcionario ruso también confirmó que se halla hospitalizado otro potencial testigo en el caso, el ex agente ruso Andrei Lugovoi, que se reunió con Litvinenko en Londres, el primero de noviembre, el día en que se cree Litvinenko fue envenenado.
Litvinenko, de 43 años, murió el 23 de noviembre en Londres. Toxicólogos encontraron en su organismo residuos de polonio-210, una substancia radiactiva. n una acusación en su lecho de muerte, Litvinenko culpó de su muerte al presidente Vladimir Putin. El Kremlin ha negado las acusaciones. Un equipo de investigadores británicos se halla en Moscú para recolectar información sobre la muerte de Litvinenko.
Chaika dijo que funcionarios británicos podrán visitar a Lugovoi, siempre y cuando los médicos lo permitan. "Todo depende de la opinión de los médicos", explicó Chaika.
El lunes, el ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Serguei Lavrov, advirtió que las continuas aseveraciones de una participación oficial rusa en la muerte de Litvinenko podrían dañar las relaciones con Gran Bretaña.
Lavrov dijo que había hablado con la secretaria del exterior Margaret Beckett "acerca de la necesidad de evitar cualquier tipo de politización de este asunto, esta tragedia".
El caso ha afectado aún más las tensas relaciones entre Rusia y Gran Bretaña. El Kremlin ha otorgado asilo al millonario ruso y feroz crítico del gobierno de Putin, Boris Berezovsky y al representante de los rebeldes chechenios Ajmed Zakayev, además de Litvinenko, un ex funcionario del Servicio de Seguridad Federal, organismo conocido previamente como KGB.