"Una vez que los observadores estén desplegados y tengan acceso (a las plantas de bombeo), reanudaremos inmediatamente los suministros de gas" hacia Europa, declaró a los periodistas Miller, al margen de unas reuniones en el Parlamento Europeo, en Bruselas.
El presidente de la empresa rusa afirmó haber "entregado un protocolo" este jueves por la mañana al presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, con propuestas sobre el despliegue de esos observadores.
"Espero que será examinado rápidamente y adoptado", añadió.
La UE esperaba lograr un acuerdo con los representantes de Gazprom y de la empresa estatal ucraniana Naftogaz sobre un despliegue de observadores que permita una reanudación rápida de los suministros de gas ruso a Europa a través de Ucrania, cortados totalmente desde el miércoles.
La reunión entre el presidente de Gazprom, el monopolio ruso del gas, Alexei Miller, y Oleg Dubina, presidente de la compañía estatal ucraniana Naftogaz, ha tenido lugar en medio de esfuerzos de la Unión Europea para poner fin a una crisis que amenaza con privar de gas al Viejo Continente.
Los ministros de Energía de la Unión Europea (UE) mantendrán el lunes en Bruselas una reunión extraordinaria sobre la actual crisis del gas entre Rusia y Ucrania, anunció este jueves un comunicado de la Presidencia checa de turno de la UE.
"Se convocó para el 12 de enero un consejo extraordinario de ministros de Energía dedicado a la situación del mercado de la energía para discutir medidas concretas a adoptar", precisó la nota.
La reunión ministerial tendrá por objeto estudiar las medidas a adoptar para garantizar la seguridad de los suministros de gas ruso a la UE, puestos en peligro por el actual contencioso entre Rusia y Ucrania debido a la falta de acuerdo sobre el precio que Ucrania debe pagar por el combustible en 2009 y la deuda por los abastecimientos de varios meses de 2008.
Rusia suministra a los países de la UE el 40% de sus importaciones de gas. Un 80% de esa cifra transita a través de Ucrania. Ciertos países de la UE, como Bulgaria y Rumanía, dependen totalmente de las importaciones de gas ruso.