La policía rusa, en clara violación a su constitución, reprimió ayer varias protestas contra el Gobierno que se realizaron en la plaza Triumfálnaya de Moscú y en San Petersburgo y detuvo a algunos grupos de manifestantes, entre los que se encontraban conocidos líderes de la oposición.
Varios cientos de manifestantes se reunieron en una plaza del centro de Moscú para desafiar una prohibición impuesta por las autoridades.
Los manifestantes gritaban"¡Vergüenza!" cuando los agentes antidisturbios los empujaban al interior de autobuses.
La protesta fue prohibida en una clara violación de la constitución rusa, que garantiza el derecho de la gente a reunirse.
Varias decenas de manifestantes fueron detenidos, incluidos los líderes de la oposición Boris Nemtsov y Eduard Limonov, además del líder del grupo activista Oleg Orlov.
Si bien el presidente ruso, Dmitri Medvédev, asegura pretender una reforma del sistema político para hacerlo más democrático, la policía demostró con sus actos lo contrario.
Viktor Biryukov, un portavoz policial, dijo que unas 300 personas participaron en la manifestación y que unos 100 fueron detenidos.
La policía también dispersó una manifestación similar en San Petersburgo, deteniendo a la mayoría de una decena de manifestantes reunidos en el centro de la ciudad. Algunos rusos fueron golpeados con palos.
Las autoridades rusas han demostrado poca tolerancia respecto a los opositores, prohibiendo la mayoría de las manifestaciones de la oposición y enviado a agentes antimotines a detener a manifestantes.