"Las acciones que emprendió Tbilisi es un acto manifiesto de agresión contra Osetia del Sur -indica el comunicado de la cancillería rusa-. Moscú considera que es inadmisible cuando Georgia hace una ilusión de que hay progreso en la zona del conflicto y a la vez comete actos manifiestos de agresión".
"Es una táctica capaz de echar por tierra las perspectivas del arreglo de los dos conflictos", reza el comunicado del Ministerio ruso de Exteriores.
El presidente de la región independentista de Osetia del Sur, Eduard Kokoiti, manifestó hoy que las tropas georgianas de paz se igualan a agresores.
Por su parte, el jefe de la diplomacia del Kremlin dijo que hay que "poner fin a todo tipo de provocación y acción que puedan agravar el conflicto", al comentar los choques armados que se produjeron anoche y esta madrugada en la región del conflicto georgiano-suroseta.
Según el Gobierno separatista, los ataques georgianos causaron tres muertos y más de una decena de heridos.
"Hay que persuadir a Tiflis de que firme un documento jurídicamente vinculante que garantice el no uso de la fuerza en las zonas de los conflictos georgiano-abjaso y georgiano-oseta", subrayó Lavrov, quien añadió que las autoridades de Osetia del Sur y Abjasia están dispuestos a suscribirlo.
En los años de la Unión Soviética, Osetia del Sur tenía el estatuto de región autónoma en el seno de Georgia. El primer presidente georgiano Zviad Gamsajurdia anuló la autonomía suroseta en 1991. Las autoridades de Osetia del Sur rechazaron esa decisión y opusieron resistencia armada. El conflicto duró hasta 1992 y, como resultado, Georgia perdió el control sobre ese territorio.
Osetia del Sur lucha por el reconocimiento de su independencia, pero Georgia sigue considerándola parte integrante y le propone amplia autonomía. La paz en la zona del conflicto la mantiene un contingente mixto compuesto de tres batallones: el ruso, el georgiano y el de Osetia del Norte, de 500 efectivos cada uno.